Autoridades descubren a la mujer que utilizaba los cuerpos de sus víctimas para fabricar jabón y pasteles, conmocionando a todo el mundo.
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Leonarda Cianciulli, conocida como "La Jabonera de Correggio", es una figura que ha dejado una huella indeleble en la criminología italiana debido a la macabra naturaleza de sus crímenes. Entre 1939 y 1940, esta mujer cometió una serie de asesinatos que aún hoy estremecen por su brutalidad y ritualismo.
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Nacida el 18 de abril de 1894 en Montella, Italia, la vida de Cianciulli estuvo plagada de adversidades desde el inicio. Según relatos, intentó suicidarse en dos ocasiones durante su juventud. En 1917, contrajo matrimonio con Raffaele Pansardi, una unión que no contaba con la aprobación de su madre, quien, según Cianciulli, la maldijo debido a esta desobediencia. Esta supuesta maldición pareció manifestarse en su vida matrimonial: de 17 embarazos, sufrió tres abortos espontáneos y perdió a diez de sus hijos en la infancia, quedando solo cuatro con vida. Estas tragedias alimentaron en ella una obsesión por proteger a sus hijos, especialmente a su primogénito, Giuseppe.
En 1939, al enterarse de que Giuseppe se había alistado en el ejército italiano en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, Cianciulli, consumida por el miedo a perderlo, llegó a la conclusión de que la única forma de garantizar su seguridad era mediante sacrificios humanos. Sus víctimas fueron tres mujeres de mediana edad, todas vecinas y conocidas suyas.
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La desaparición de Virginia Cacioppo levantó sospechas en su cuñada, quien informó a las autoridades. La investigación llevó a la detención de Cianciulli, quien confesó detalladamente sus crímenes, exonerando a su hijo de cualquier implicación. En 1946, fue declarada culpable y sentenciada a 30 años de prisión y 3 años en un hospital psiquiátrico. Falleció el 15 de octubre de 1970 en el asilo criminal para mujeres en Pozzuoli.
Los utensilios que utilizó en sus crímenes, incluido el caldero donde hervía los cuerpos, se exhiben en el Museo Criminológico de Roma, sirviendo como recordatorio de uno de los capítulos más oscuros de la historia criminal italiana.
La historia de Leonarda Cianciulli es un sombrío recordatorio de cómo el miedo y la superstición pueden llevar a actos de extrema brutalidad, y continúa siendo objeto de estudio y reflexión en el ámbito de la criminología.