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28 Mar 2019 | 17:10 h

El compromiso de la moda

La Asociación de Moda Sostenible del Perú (AMSP) reúne emprendedoras con conciencia social y ecológica que no pierden de vista la rentabilidad de los negocios.

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    Impulsar a la industria de la moda peruana a ser más consciente y responsable y, con ello, a hacer mejores negocios. Ese es el objetivo que inspira a las fundadoras de la Asociación de Moda Sostenible del Perú (AMSP), una agrupación fundada el 2015 que reúne emprendedoras que producen de manera comprometida con el bienestar ambiental y social, e impulsa buenas prácticas en la industria de la moda, como el uso de materiales reciclados, el comercio justo con los productores, entre otras.

    Para ellas, pensar en los demás no tiene por qué dejar de ser rentable, sino todo lo contrario, pues la lógica del lucro inescrupuloso y de corto plazo terminará por afectarnos a todos.

    Hoy la AMSP cuenta con un directorio web de marcas, empresas y proveedores que trabajan de forma sostenible y hace pocos meses inauguraron una tienda física en el Jockey Plaza, la Lima Sustainable Concept Store. Además, organiza workshops y conversatorios en los que participan empresarios, diseñadores e influencers de este mundo.

    La AMSP es un ejemplo de iniciativa y transformación. Conversamos con sus fundadoras: Yúrac Fiedler, Ornella Paz y Mirva Trujillo. Conócelas.

    ¿Qué es la moda sostenible?

    Yúrac: La moda sostenible es que todos los productos que involucran vestirnos (prendas, accesorios, zapatos, carteras) y también los objetos de decoración de una casa sean producidos con responsabilidad frente a su impacto ambiental y social, y que esto sea rentable. No nos podemos olvidar de la rentabilidad de un negocio para que la sostenibilidad sea viable y se cierre el círculo.

    Mirva: Exacto. Los tres pilares de la moda sostenible son: 1) ser responsable socialmente y con el Estado, 2) cuidar tu entorno, tu ambiente 3) ser rentable, porque si no es rentable no es sostenible.

    Ornella: Somos conscientes de que hay un gran movimiento por parte del sector empresarial y de los consumidores por promover y apoyar una industria de la moda más consciente. Y una de las pruebas es que la aceptación de la tienda que hemos abierto en el Jockey Plaza es muy buena en sus primeros tres meses. Las personas que entran a la tienda saben que además de comprar algo bonito están contribuyendo con el propósito social o ambiental de una marca. Es un “click” entre marca y consumidor.

    La industria de la moda actual está trabajando bajo un modelo de negocio que es la economía lineal. Una economía que lamentablemente está impactando muy negativamente en el ambiente. Se calcula que actualmente solamente la industria de la moda a nivel mundial te consume 98 millones de toneladas de recursos naturales y que para el 2050 eso se va a incrementar a 300 millones de toneladas.

    Asimismo, se estima que el 50% de todo el fast fashion que se consume se van a botaderos cada año. Son números que cuando vamos a comprar ropa o moda en general, obviamente no tenemos en cuenta, pero también creo que son indicadores que deben llamarnos a ser mucho más conscientes al momento de consumir. Debemos consumir de forma más inteligente: no ir a una tienda porque se nos antojó, agarrar tres cosas y comprar sin necesidad.

    ¿Cómo la moda sostenible puede ayudar a empoderar personas?

    Yúrac: Tenemos muchos ejemplos de marcas de moda sostenible que trabajan con distintas comunidades en el Perú. Usan fibras naturales de alpaca u oveja, contribuyen a la recuperación de la vicuña, la revalorización de distintos tipos de algodón nativo, etc. Además ayudan a preservar prácticas culturales tradicionales, a fortalecer identidades y, así, empoderan comunidades que por mucho tiempo no recibieron un trato justo.

    Ornella: La moda sostenible tiene este poder de impactar positivamente en las personas y también en el ambiente. Aquí en el Perú, como sabemos, tenemos muchos problemas sociales y este tipo de negocios sirven como instrumento para poder darle solución a estos problemas.

    Se calcula que más de 2 millones de niños trabajan explotados en campos de algodón alrededor del mundo. Si el comercio justo se expande, estas cifras se reducirían.

    Mirva: El impacto es real: visitando las comunidades muchas veces me ha tocado servirme en un plato de arroz o maíz que te sirven en el piso… empiezas a trabajar con ellas, y al segundo año o tercer año, llegas a esa misma casa y ya tienen una mesa con cuatro sillas, a los 3 o 4 meses regresas y ya tienen la misma mesa, la misma cocina pero ya con su mantel. Hay un crecimiento.

    ¿Y en el caso específico de las mujeres?

    Mirva: En la industria de la moda la gran mayoría de trabajadoras son mujeres, las que cosen, las que hacen las prendas… El impacto sobre ellas es directo.

    Yúrac: Hemos visto muchos casos de empoderamiento hacia la mujer en diferentes lugares del país en los que, mediante la moda, la mujer empieza a tener un ingreso económico y con ello más autonomía. En zonas más tradicionales, los esposos (y la comunidad en general) empiezan a verlas de otra manera y eso las empodera. Eso impacta positivamente en la vida de los hijos y de toda la familia.

    Ornella: En un país tan machista como el que tenemos, la moda sirve como un camino para poder darle la oportunidad a las mujeres.

    ¿Por qué la asociación está compuesta principalmente por mujeres?

    Ornella: No ha sido nada planificado definitivamente, sin embargo, en el camino hemos identificado que somos muchas las mujeres que estamos detrás de estos proyectos, de estas empresas y emprendimientos sostenibles. Por historia, la moda ha estado muy ligada a la mujer pero no exclusivamente. La asociación no es solo para mujeres, pero hasta ahora ocupamos un lugar destacado. Yo creo que esto es importante pues nos empodera en una sociedad tan machista como la peruana.

    ¿Qué sueño quieren cumplir como asociación?

    Yúrac: Mi sueño con la asociación —y con la moda en general— es que nos la creamos: que nos convenzamos de que la moda no es solo algo que te pones, que te vistes, una foto, algo que te puede costar casi nada en una tienda de fast fashion; sino que la moda realmente tiene un impacto, tiene un valor, tiene una fuerza que necesitamos para ser un mundo mejor. Necesitamos vestirnos todos los días, no salimos calatos a la calle; entonces, sí tenemos el poder de decidir qué nos ponemos, cómo impactamos y qué transmitimos con esa decisión.

    Y, bueno, uno de los valores y metas dentro de la asociación es que el “made in Peru”, “Hecho en Perú”, sea reconocido mundialmente como un símbolo de calidad, de justicia social y de amor por nuestra cultura.

    Ornella: Nuestro sueño en la asociación de moda sostenible en el Perú, es poder replicar el modelo de la AMSP en cada país latinoamericano, que en 20 o 30 años seamos las líderes de la moda sostenible en el mundo.