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08 Dic 2017 | 14:55 h

Falta de contacto físico hacia los bebés los marca de por vida

Los besos y abrazos son de suma importancia en los primeros años de vida para nuestros hijos

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    Los padres suelen perseguir para abrazar y besar a sus pequeños a pesar de que ellos no siempre se muestran entusiastas antes estas muestras de cariño, pero es algo que no puede evitar ya que los amamos tanto que nos desvivimos por ellos, sin embargo hay algunos que les cuesta muchísimo expresarse tanto física como verbalmente.

    Tal vez tú no eres una madre o padre cariñoso, no te gusta dar besos y abrazos y te cuesta mucho decirle te amo a tu hijo, atención, esto debe cambiar, si antes no le habías dado importancia a ser cariñoso con tu pequeño es momento que lo hagas, ya que un reciente estudio revela que la falta de besos y abrazos a nuestros hijos deja una huella en sus genes de por vida.

    La reciente investigación realizada por la Universidad British Columbia y del British Columbia Children´s Hospital Research Institute, publicada en la revista Development and Psycopathology el 27 de noviembre del 2017, afirma que las muestras de apego como abrazar y besar a nuestros  hijos tiene consecuencias profundamente arraigadas de por vida en su expresión genética.

    El estudio concluyó que la cantidad de contacto cercano entre los bebés y sus padres puede afectar a los niños a nivel molecular. Además demostró que los que habían estado más angustiados cuando eran bebés y habían recibido menos caricias, abrazos o besos, tenían un perfil molecular menos desarrollado para su edad. Llegando a la conclusión de que los bebés podían estar rezagados frente a otros.

    La investigación  que duró más de cuatros años consistió en el estudio de 94 niños sanos, a partir de las 5 semanas de edad de los bebés, llevando un diario del comportamiento es decir, registrar cuando dormían, lloraban y como estaba siendo su alimentación. Al llegar a los cuatro años y medio se tomaron muestras de ADN, en las que se observó diferencias entre bebés que habían recibido un alto contacto y los que habían recibido poco contacto.

    Los principales beneficios de este contacto son:

    Los besos y abrazos desde el mismo momento del nacimiento del bebé fortalecen el vínculo y el apego entre padres e hijos.

    Las endorfinas, que son hormonas que aumentan la sensación de bienestar y alegría alejan las de ansiedad o malestar se activan al tener mayor contacto físico y cariño.

    Fortalecen la autoestima del niño.

    Abrazar y besar a nuestros pequeños  es altamente beneficioso porque les aporta una sensación de seguridad y confianza haciéndolos ser personas más confiadas en sí mismas.

    Fortalece el desarrollo de su inteligencia emocional.

    El contacto físico constante desde los primeros años de vida, impacta en la construcción de su personalidad y su forma de ser para toda la vida.

    Ayudan mucho en calmar a los niños o bebés que se encuentran en una etapa de ansiedad, rabieta o enfado.

    Ya lo saben wapas si aún tenías dudas sobre ser una mamá súper cariñosa, no lo pienses más y hazlo y verás cómo tu pequeño crecerá súper feliz en un futuro.