Peruano ayudó a abuelitos argentinos en cuarentena y ellos lo consideran “como un nieto”

"Ha sido una compañía muy importante. Lo consideramos de la familia", dijo la pareja argentina.

Un joven peruano, el cual reside en Argentina desde hace 10 años, ayudó a una pareja de jubilados, quienes son personas consideradas de riesgo ante la pandemia de coronavirus, durante la cuarentena y hoy las personas de la tercera edad están muy agradecidos por la solidaridad del hombre.

Graciela Batalla Gómez y Féliz Vallejos, son una pareja de jubilados que tienen problemas de hipertensión y diabetes, esto los hace pacientes de alto riesgo en esta pandemia y cuando el gobierno argentino decretó aislamiento social, preventivo y obligatorio, ambos se preocuparon porque no sabían cómo se abastecerían de alimentos de primera necesidad.

“Mis dos hijos están en Europa hace 30 años. Y los hijos de mi marido, uno vive en San Luis y los otros en provincia de Buenos Aires”, declaró Graciela al portal argentino ‘Infobae’.

Batalla de 70 años, quien es médica jubilada, señaló que a fines de marzo llamó al 147 , una línea del gobierno para ayudas a las personas a través del sistema Mayores Cuidados. Es así como la pareja de abuelitos conoció a Roberth.

El peruano de 32 años se inscribió en el programa para así ayudar a la sociedad. “Me enteré en Internet y me pareció una idea muy buena, de ayudar a personas grandes, de poder darles una mano. Me gusta sentirme útil. Una vez quise sumarme a voluntariado de comedores, pero al final no se dio”.

“Al principio tenía mis dudas, pensaba que me podía tocar una persona irritable o que por ahí su carácter era distinto al mío. Pero no: con Graciela y Félix hubo una buena química, me sentí muy cómodo con ellos. Congeniamos muy bien”, agregó el joven.

La pareja de jubilados está muy agradecida con Roberth, e incluso lo consideran como un nieto. “Nos hizo favores los sábados, los domingos, los días de lluvia. Tiene una gran voluntad y le puso tanta fuerza a lo que necesitábamos que realmente me quedé maravillada. Fue una mezcla de nieto con voluntario de primera calidad. Nos cayó del cielo”, dijo Graciela.

“Es una persona muy educada, muy buena gente. Hasta lo llamó a mi marido para su cumpleaños y le regaló unos llaveros de Perú que guardamos con cariño. Espero que toda la gente haya tenido la misma suerte que nosotros con Roberth. Lo consideramos de la familia”, afirmó.

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