Perro iba ser sacrificado, pero lo rescataron y rehabilitaron a tiempo

Logan, el perro que necesitaba alguien que le ayude a no rendirse ante la adversidad. Pasó de ser agresivo y desconfiado a ser feliz en un nuevo hogar.
 

Si todos quisiéramos, no habría ningún perro abandonado en el mundo o sacrificado. No importa si el animal no tiene piernas o si muerde a cada persona que ve debido a los abusos y maltratos que haya sufrido; todos puede encontrar su naturaleza interior con con amor y dedicación.

El ejemplo más palpable es de Logan, un perrito que prueba que con amor y cuidado, los canes traumatizados por maltrato animal pueden aprender a ser felices nuevamente.

El año pasado, el can apenas escapó de un refugio del sur de California (Estados Unidos) con su vida. Entregado con un puñado de otros cachorros por alguien obligado por el condado a hacerlo, Logan (entonces llamado Rusty) estaba tan enredado con su propio pelo y sucio que el papeleo de admisión lo contabilizó erróneamente como una perra.

Luego de mostrar problemas de comportamiento, morder a los empleados del refugio y graves síntomas de estrés post-traumático, al perro de 5 años se le dieron solo dos horas para que lo sacaran del refugio antes de sacrificarlo.

(Foto:Erica Ryan, Lori Fusaro)

Inicialmente, el animal, que claramente había sido abusado y maltratado por mucho tiempo, no podía ser salvado. Afortunadamente para él, hubo un grupo de 'ángeles 'voluntarios que creyó en él y lo socorrió de los brazos de la muerte.

"Estaba en una condición horrible", manifestó Lisa Burgett, vicepresidenta de Bichon Rescue Brigade. "Tenía problemas de piel crónicos cuando lo atrapamos. Sus ojos estaban inflamados. Tenía una grave infección en el oído. Tenía colas de zorro, sus uñas no parecían haber sido cortadas alguna vez. No quiso comer. Definitivamente necesitaba ser socializado y parecía casi salvaje", acotó.

La organización sin fines de lucro, totalmente voluntaria, pagó por su atención veterinaria, que consistió en permanecer en un hospital de animales durante dos meses. Cuando finalmente fue a una familia adoptiva, mordió a la madre adoptiva, a su sobrino y a su madre, como mecanismo de defensa que habría utilizado para sobrevivir a los años de sufrimiento.

Esto pudo haber desalentado a cualquiera, pero es de la fundación no iban dar el brazo a torzer: Logan iba a volver a ser feliz a como de lugar.

Cuando BRB lo derivó a un centro de entrenamiento, se obnubiló y no quiso abandonar su perrera. Pero trabajar uno a uno con la conductista animal Jesse R. Booker durante 120 días funcionó.

(Foto: Erica Ryan, Lori Fusaro)

"Le permití descomprimir primero y luego aprender a confiar en mí en su propio tiempo", explicó Booker a TODAY. "Era un mordedor y guardaba su comida, así que tuve que tomar las cosas con calma. Es importante dejar que el perro lidere el camino", agregó.

La clave fueron las largas y decididas caminatas juntos. Logan se enteró de que estaba a salvo y no tenía que recurrir a un comportamiento violento para protegerse así mismo o su comida como lo hizo en su hogar anterior.

(Foto: Erica Ryan, Lori Fusaro)

A medida que Logan se ajustaba más, su capacidad de confiar crecía. Cuando el fotógrafo profesional Lori Fusaro, que tomaba las fotos a los perros adoptables para organizaciones de rescate como BRB y Best Friends Animal Society, conoció al perro por primera vez, dijo que era "muy distante". Sin embargo, él siguió las instrucciones de Booker para interactuar con Logan y un día, él "comenzó a menear y bailar".

"No estoy seguro de por qué decidió que le gustaba tanto, pero me hizo feliz", sostuvo. "Cuando lo llevé al estudio por sus fotos, fue una alegría verlo actuar como un perro. Conocía sus antecedentes, y verlo jugar con juguetes y correr fue realmente increíble", manifestó.

Después de una vida de maltratos y violencia, el perro, que iba a ser sacrificado, logró tener el final feliz que tanto merecía: fue adoptado por una residente del condado de Orange, Erica Ryan, de 42 años.

Te puede interesar

SÍGUENOS