“Dice que te ama, y no se arriesga por ti"

Si la persona que dice que te ama, no tiene el coraje suficiente para dar el 150% en la relación, no merece tu amor.

Existen personas que siempre entregan más del 100% por un ser amado, velan por su felicidad y quieren darles lo mejor del mundo.

Pero existen casos cuando tu pareja dice amarte, pero no arriesga nada por la relación, no le importa tu felicidad y mucho menos estar a tu lado. Wapa, aquí te dejamos una hermosa carta, que estamos seguras disipará tus dudas.

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¿Qué pasa cuando queremos TODO con esa persona y no hace NADA por nosotros? Cuando estamos dispuestos a lanzarnos por la ventana sin importar nada y al momento de tomar la mano de la otra persona para saltar juntos, titubea. ¿Qué detiene a esa persona que te dijo “Te amo” para saltar contigo sin importar nada? ¿Por qué no se “la juega” (la vida, la felicidad, un regaño de sus papás, un trabajo, el bienestar económico, el compromiso con la familia, una pareja que no soporta, los hijos, etc.) para estar definitivamente contigo?

Es cierto que a los humanos nos gusta ir a la segura, y hasta que no sabemos la certeza de una situación nos aventamos y vivimos en ese dudar constante. Tratamos de eliminar todos los riesgos para que nuestro paso sea firme y nos sintamos seguros en nuestra decisión. Así lo hacemos con la economía, las inversiones, un nuevo negocio, una nueva casa, y con todo lo que sea posible. Por eso se inventaron los seguros, para reducir el riesgo que implica vivir. ¿Y la pareja? Aún no se ha inventado un seguro para reducir el riesgo de escoger a la pareja equivocada, y con ello tenemos que vivir experimentando y rogando a Dios en el altar que sea el bueno y definitivo, y sobre todo para toda la vida. Esa es nuestra expectativa que queremos cumplir cuando tomamos la decisión de hacer una vida juntos. Sin embargo, antes de eso, buscamos por todos los medios y esperamos el tiempo necesario (en la mayoría de los casos) para “estar seguros” de que es “LA PERSONA”.

En este via crucis de reducir esta incertidumbre, vivimos angustiados titubeando -pensando en la otra persona- “saltar” o “no saltar”, “jugársela o no”, ¿valdrá la pena?

Pensemos en la historia de la “eterna” amante, donde el hombre que tiene una esposa e hijos, no se decide a dejar a su familia, pero tiene a su amante a quien siempre le promete que “algún día” dejará todo y se irá con ella. Y pone miles de pretextos: “no me quiere firmar el divorcio”, “mis hijos”, “es que la casa”, etc., y mientras, la “eterna” amante pasa sus años siendo la segundona, la que siempre espera, bajo el discurso del hombre que le dice que la ama. La ama pero no está con ella. La ama pero no deja a su familia. La ama pero no se va a vivir con ella. El ama pero NO SE LO DEMUESTRA. Entonces, ¿de qué te sirve que te amé, si no se “la juega” por estar contigo?

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El amor es demostrar y lo inhibe el miedo. Pero cuando ese miedo a que no te salgan las cosas como tú las planeas perdura por los años, y no evoluciona a tomar una decisión, la verdad está en que el amor no es suficiente y es más fuerte ese miedo que genera el riesgo de perder. Entonces, no hay amor, y se genera una situación de angustia para la persona que sí está dispuesta a darlo TODO y sobretodo que está esperando.

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