Orientación vocacional: ¿Cómo elegir la carrera de tus sueños con claridad y sin estrés?

La pandemia por COVID-19 está generado algunos retrasos en esta importante decisión.

Elegir la carrera de nuestras vidas no es un asunto sencillo y, en muchos casos, puede generarnos mucha ansiedad. En este proceso entran en juego muchas variables, incluidas las expectativas de los padres. Pero ¿qué es lo más importante tomar en cuenta a la hora de decidir? Aquí te lo contamos.

“Que te guste una carrera o profesión no es suficiente. Hay dos componentes importantes: vocación y aptitud. La vocación está ligada a la compenetración que la persona siente por la carrera a elegir, mientras que la aptitud tiene que ver con las capacidades que puede tener para llevarla adelante”, detalló Horacio Vargas Murga, psiquiatra del Instituto Nacional de Salud Mental. 

En entrevista con el programa Saludable Mente de Andina Canal on line explicó que muchas personas pueden estar muy motivadas con alguna profesión específica, pero que eso no bastará para desarrollarla y culminarla de manera exitosa.

“Un muchacho puede querer ser futbolista pero, si al momento de jugar se observa que no tiene habilidad para hacerlo bien, entonces no va a prosperar. Igual pasa si quiere ser ingeniero y tiene muchas dificultades con las matemáticas, le será todo más complicado”.

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Escoger una profesión a la que te vas a dedicar toda tu vida no es un proceso sencillo ni veloz. Mientras algunos tienen mucha claridad respecto a esa decisión, otro posiblemente se dejen llevar por estereotipos sobre algunas profesiones, desconociendo en verdad cómo es por dentro y si están dispuestos a enfrentar todos los sacrificios o riesgos que implica. 

“Hay que estar bien informado. Debe indagarse cómo es la carrera, cómo son los cursos, qué exigencias tiene. Por ejemplo, si quiere ser médico tiene que saber que en algún momento llevará un curso de anatomía donde tendrá que ver un cadáver o ver personas con heridas expuestas, verá sangre. Estas escenas les chocan a muchas personas. Es importante que sepan esto y eso se aplica a todas las carreras”. 

Advirtió además que, si bien la demanda laboral es un aspecto para tomar en cuenta, no es de los esenciales porque el mundo cambia muy rápido y algo que puede ser muy solicitado ahora en algunos años tal vez ya no tanto. 

“Décadas atrás, por ejemplo, era mal visto ser cocinero o chef y luego hubo un auge importante de cocina y muchos empezaron a estudiar esta profesión. Empezó a convertirse en una carrera con mucha demanda. En algún momento una profesión puede ser muy rentable y, años después, aparece otra que puede ser más interesante. Lo fundamental es elegir aquello que a uno lo entusiasme”.  

El experto recordó a los padres de familia y a los jóvenes que las universidades hacen mucha publicidad sobre las carreras que ofrecen, con videos ilustrativos incluso. Por tanto, hay que indagar todo cuanto te permita tener una idea más cercana de cómo desempeñarás tu profesión soñada.   

Tomarse un tiempo 

Aunque ya contamos con dos variables para empezar a despejar el camino de las dudas, existen algunos jóvenes que prefieren dejar pasar el tiempo hasta tener mayor claridad respecto a su decisión.

“Muchos padres desean que sus hijos, ni bien terminan el colegio, empiecen a estudiar en la universidad. Es lo ideal, pero si no hay claridad es preferible tomarse un tiempo para pensar y evaluar. Esto es preferible a que ingresen, lleven los primeros cursos y se den cuenta que eso no era lo que deseaban estudiar. El tiempo prudencial de espera va entre 6 meses hasta un año”.

El experto aconsejó a las familias dejar de ver a la universidad como la única opción para desarrollarse profesionalmente, ya que existen estudios técnicos, más cortos, que pueden ser una buena opción para algunos jóvenes. 

“Hay carreras técnicas que tienen un lugar importante en el campo laboral. Son una buena opción. Algunas personas con dificultades para acceder a una universidad, sobre todo particular, o por cuestiones de horario o tiempo, pueden optar por hacer una carrera técnica y ya después complementarla con una carrera universitaria. Esa también puede ser una opción”.  

El efecto de la pandemia 

Para el doctor Vargas, la pandemia por COVID-19 ha empezado a impactar también en este tipo de decisiones.  “La pandemia ha limitado bastante la actividad educativa y, si bien hay profesiones que se puede llevar a través de diversos medios virtuales, hay otras que requieren una actividad presencial y mayor práctica”.

Como ejemplos de ello, mencionó la formación médica, que demanda tener contacto con los pacientes en los hospitales, algunas carreras de ciencia que requieren practicar dentro de un laboratorio o hacer actividades de campo, "sin duda se verán limitadas mientras dure la emergencia sanitaria". 

“Esto es difícil porque no se sabe cuánto va a durar la pandemia, lo cual imprime mucha incertidumbre a todo, porque no se sabe qué es lo que va a pasar. La decisión de estudiar ya mismo y qué carrera dependerá en gran medida de cuánto se quiera arriesgar (en estas circunstancias)”. 

Consideró que las profesiones vinculadas a las áreas sociales podrían amoldarse mejor al uso prolongado de medios virtuales, que aquellas más relacionadas con las ciencias naturales, como la medicina, la biología o afines, que requieren mayor práctica.  

Muchas universidades e institutos ya iniciaron sus convocatorias, ofreciendo distintas carreras y modalidades de estudio, teniendo en cuenta que no se dictarán como antes. Apostar por ellas en estas circunstancias es un riesgo que deberán evaluar los jóvenes junto a sus padres.  

Buscar ayuda profesional 

El psiquiatra comentó que más allá de la pandemia en la que nos encontramos, todos los hijos deberían tener el derecho a continuar estudiando una vez terminen su educación básica. Sin embargo, reconoció que en algunas familias esta decisión se evalúa en función de los ingresos económicos y así puede ser difícil que todos lo logren.

“Ahora mismo hay muchas dificultades, como el hecho de tener computadoras en casa para todos. Es importante conversar al interior del hogar y decidir quién estudiaría primero y quién después porque no todos los hijos querrán hacer una carrera universitaria; otros tal vez piensen en algo más corto, como una carrera técnica”.   

Si pese a todas las recomendaciones previas subsisten las dudas sobre cómo elegir la carrera de nuestras vidas, el doctor Vargas aconseja buscar ayuda profesional. 

“Tengo algunos jóvenes en consulta que han cambiado tres a cuatro carreras y pueden estar en ese plan porque no encuentran lo que quieren. En esos casos es importante que reciban una orientación vocacional con apoyo de un profesional. Necesitan ser evaluados a fin de encontrar lo más adecuado para ellos”. 

Este tipo de servicios por lo general lo ofrecen psicólogos, quienes apoyados en diversas herramientas de diagnóstico, puede ser de gran utilidad para despejar las dudas alrededor de esta importante elección. 

Fuente: ANDINA

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