"Mujeres del Mundo" celebra y reivindica en Río el empoderamiento femenino

Celebrar, empoderar y responder a las demandas de la mujer es el objetivo del festival internacional Mujeres del Mundo (WOW, por sus siglas en inglés).

La creadora del WOW, la artista británica Jude Kelly explicó en la apertura de la edición carioca del festival que la idea de crearlo surgió con el objetivo de "reunir a hombres y mujeres del mundo, para celebrar todo lo que se ha conseguido en el ámbito de la igualdad y lo que se está consiguiendo".

El WOW llega a Brasil en un momento delicado, tras la victoria en las últimas elecciones presidenciales del ultraderechista Jair Bolsonaro, quien ha sido noticia en varias ocasiones por sus comentarios de tintes discriminatorios contra las mujeres.

En este sentido, Kelly se mostró firme y aseguró que "la idea de que el mundo necesita un hombre fuerte, que mande, está desfasada", y que, aunque respeta la elección democrática que ha tomado el pueblo brasileño, pide al nuevo Gobierno que "escuche las voces de las mujeres".

Río de Janeiro fue escogida como sede de la primera edición del festival en Brasil y en América Latina gracias al encuentro que Kelly tuvo con la directora de la ONG Redes de la Maré, Eliana Silva, en Londres, donde la británica se interesó por "el proyecto de Mujeres de la Maré y percibió que aquí existía la posibilidad de hacer el festival de la misma manera que en otros lugares del mundo".

Silva, que dirige el proyecto de Mujeres de la Maré, el cual fomenta el protagonismo de las mujeres en la favela homónima para contribuir a la mejora de su condición de vida, resaltó que hay otra cuestión que atrajo el festival a Río "y es que aquí tenemos un movimiento muy fuerte de mujeres. Hay muchas organizaciones que trabajan por ellas", apuntó.

La edición del WOW reúne hasta el domingo a más de 250 participantes locales, nacionales e internacionales que compartirán sus experiencias en numerosos diálogos y conferencias que tendrán lugar en el Museo del Mañana y en el Museo de Arte de Río (MAR), ubicados ambos en la céntrica Plaza Mauá.

La elección programática de la cita, que según Silva, "intenta contemplar las demandas sobre las que hoy las mujeres quieren discutir y pensar", se basó sobre todo "en un criterio de diversidad, ya que el festival tiene esa dimensión local pero también con la idea de dialogar con lo global, y en las experiencias que estas mujeres vienen construyendo", agregó.

La cita transciende el ámbito del diálogo y abarca también una dimensión artística y cultural, así como fomenta la figura de la mujer emprendedora y da voz al activismo social en la materia.

De este modo diversos conciertos y actuaciones se suceden en los tres días, como la que llevaron a cabo las "mulheres ao vento" (mujeres al viento), que, con coloridas faldas y al son de ritmos tribales, reivindicaron el papel de la mujer en la sociedad actual, en la que "puede estar donde ella quiera", desde "la Presidencia o la construcción civil" hasta en el bar "tomando una helada" (cerveza fría).

En una de las conferencias que abrieron la cita y que versaban sobre la educación necesaria para que la sociedad avance, la socióloga y asesora de la ONG Acción Educativa, Edneia Gonzalves, enfatizó la importancia de convertir la causa de las mujeres en una lucha colectiva y, citando al educador brasileño Paulo Feire, recalcó que "el empoderamiento individual no tiene sentido, solo lo tiene cuando es social".

"La posibilidad de hablar sobre violencia y violación en un festival internacional nos eleva a otro nivel de confianza y compromiso" en la causa, subrayó Kelly quien apuntó que la celebración del acto "no se presenta como un evento puntual" si no que pretende crear una red de mujeres que trabaje el feminismo en Brasil.

Después de 54 ediciones del festival, "el resultado es lo que la población local decide hacer después, y hemos tenido muchos ejemplos positivos a lo largo de estos años", añadió Kelly.

Una idea con la que coincidió la brasileña Silva, que como la británica, manifestó que creen que "es un proyecto que vino para quedarse", cuya finalidad es "dejar un legado" que incida en una mejora en la vida de las mujeres de Río de Janeiro.

Con información de EFE

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