Alcohol y ejercicios ¿son la mejor combinación? Un estudio dice que sí

WAPA, cuantas veces te ha pasado que después de ir al gimnasio a quemar calorías, haz recibido la llamada de tus amigos invitándote a tomar unos tragos y te preguntas ¿Qué debo hacer?

Según un estudio realizado por la Northwestern University de Estados Unidos, es muy probable que aceptes ir a beber. Los investigadores evaluaron el comportamiento de 150 adultos y arrojaron como resultado que son los días que estamos más activos físicamente los que más tendencia tenemos a salir para tomar algo.

Si bien los científicos aún no han establecido una relación exacta entre ambas cosas, tienen algunas hipótesis. La primera es que usamos nuestra fuerza de voluntad para motivarnos a nosotros mismos a hacer ejercicio y, cuando estamos frente a la tentación de beber, nuestra convicción ya no es tan fuerte y caemos.

La segunda es que luego de entrenar buscamos darnos una “recompensa” por ser tan responsables y salimos a algún bar como forma de relajarnos y socializar. Además, hay quienes ven las bebidas como una forma de reponer los líquidos perdidos durante el ejercicio, lo cual es contradictorio pues el alcohol aumenta el número de calorías que consumimos, nos deshidrata más y no ayuda a la recuperación muscular.

La mejor solución para esto es aceptar la salida pero hacer uso de toda la fuerza de voluntad que nos queda y elegir una botella de agua en lugar de un trago. Así te divertirás y no echarás esas horas de gimnasio a la basura.

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