Perro San Bernardo de 95 kilos llena de orgullo al pueblo de Guardo

"¡Es Beethoven, el perro de la película!", escribieron algunos usuarios de Facebook al ver al perro San Bernardo de 95 kilos.

Los habitantes un entrañable pueblo palentino llevan 36 meses embelesados de un habitante muy especial: el perro San Bernardo de 95 kilogramos. "Nos paraban por la calle para hacernos fotos", cuenta su mamá, que se enamoró de él a primera vista

"¡Es Beethoven, el perro de la película!", escribieron algunos usuarios de Facebook tras ver al colosal can.

En tanto, los vecinos de Guardo, un pequeño pueblo de Palencia, al ver a su nuevo habitante, Waldo, pedían tomarse fotos con él o recordaban al protagonista de cuatro patas de la película "Beethoven"

Esta bola de pelos llegó a la vida de Kira en febrero de 2017. Entonces era un cachorro con apenas un mes y días de vida. "Siempre me paraban para sacarle fotos, y un día decidí crearle Facebook e Instagram ¡para que la gente del pueblo lo viese!", explicó la mamá del grandulón.

Así, casi sin quererlo, también lograron dar más de dos pasos seguidos en sus caminatas, refiere el portal web Wamiz.

"Ahora como le ven en redes le saludan, ya no sacan tanta foto. Waldo le echa a eso mucha paciencia. Será porque le gustan más los humanos que los perros", explicó la madre de Waldo.

La dueña del gigante de pelos se derrite con él desde el primer segundo que le vio. "Yo llegaba de trabajar y me encontraba en la cocina con un peluche precioso", expresó la engreída mamá del can.

El cachorro de San Bernardo estaba un poco triste. Y ella, embargada por tanta emoción, salió corriendo a comprarle una camita, platos para la comida, juguetes… ¡de todo! "Cuando regresé ya movía su colita", recuerda la joven. 

Kira recuerda que a ella y a Héctor, su novio y culpable de todo esto, se la pasaron despiertos la primera noche, mirando— embobados— al perro.

"Fue la mayor y mejor sorpresa que me ha dado mi chico. Me costó más de dos años convencerle y al final… ¡sorpresa!. Desde que vi a Waldo supe que le quería muchísimo. El primer día lo cogí y me lo quise comer a besos", manifestó la mamá de Waldo.

A pesar que Waldo era un cachorro, tardó poco tiempo en adaptarse, "en cosa de 15 días ya no se hacía pipí dentro de casa", una de las tareas complicadas en la educación de un cachorro y que ponen en aprietos a muchas familias.

Waldo, el perro San Bernardo, cambió la vida de sus humanos

Sin lugar a dudas, la casa de Kira cambió por completo desde que Waldo llegó. "Es súper gracioso, nos hace reír muchísimo, y él lo sabe. Cuanto más nos reímos más tonterías nos hace", expresó la mamá humana de Waldo.

De igual forma le pasa con los niños, una de sus grandes pasiones, como cuando le visita la pequeña Andrea.

El San Bernardo hasta se presentó a la exposición FIMASCOTA en Valladolid a finales de febrero, en aquella vida antes del confinamiento. Y para ser su primera vez… ¡quedó en segundo lugar! Cuando la vida vuelva a la normalidad tras superar al nuevo coronavirus, seguro que será el primero. 

Este perro amoroso de 95 kilos ha vivido grandes aventuras en estos tres años de vida y las que le quedan. ¡Hasta le llevaron de vacaciones a la playa en Llanes!

Experiencias que aportan también muchas cosas a su familia humana: "Nunca pensé que se podía querer a un animal tantísimo. Dan todo por tan poco", argumenta Kira. Siempre los perros dan mucho amor sin esperar casi nada a cambio.

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