Cristina Forner: una de las pocas mujeres que mandan en el mundo de los vinos

Cristina Forner, presidenta de Marqués de Cáceres y Finca La Capilla, es una de las pocas mujeres que sobresalen en el negocio de los vinos a nivel internacional. ¿Qué hay detrás de la empresaria?

Cristina Forner, presidenta de Marqués de Cáceres conversó desde La Rioja, España con Wapa.pe sobre los 50 años del sueño que inició su padre en 1920 y lo que significa ser mujer en este rubro.

“En esos años, cuando vine de París a La Rioja, me paralizó un cambio cultural, entendí que si quería integrarme tenía que ser prudente, tener una actitud humilde para aprender de la experiencia de los demás, y poder yo, también poco a poco ganar experiencia profesional y con el tiempo poder defender mis criterios y convicciones.”

Sin embargo, Forner asegura que fue su determinación y amor por los vinos las piezas claves para sobresalir con sus bodegas.

“Quizá para una mujer es un proceso un poco más largo, pero, yo creo que en ningún momento y, repito, por mi actitud, no he sentido especial rechazo porque fuese una mujer. Yo diría que ha sido todo lo contrario, porque en la exportación y en el mundo del vino eran contadas mujeres, y yo tenía un entusiasmo y pasión por nuestros vinos que defendía con todas mis fuerzas, más el conocimiento profesional de los mercados de exportación, de marketing, de cómo trabajar el terreno, todo eso me ayudó mucho. La gente -diría yo-, casi se ha volcado para confortar el trabajo que teníamos que hacer en el mercado, me he sentido más bien apoyada, que observada."

Una mujer de gran temple que preside desde el año 2007 el negocio familiar fundado por su abuelo, en ese entonces Vinícola Forné (1920), continuada por Enrique Forner (su padre), hace preguntarnos, ¿qué hay detrás de la jovial empresaria de acento francés? 

Cristina Forner como madre

“Yo no he estado (alguna vez) cuando mi hija ha cumplido años o lo mejor para una fiesta de las madres y todas estas ocasiones tan señaladas que a lo mejor hacen aún más difícil esa ausencia, pero, yo creo que esto también ha ayudado a mi hija a ganar madurez”.

La pasión por los vinos la llevó a posponer su maternidad, la que hoy narra con felicidad y orgullo.

“Yo tengo una hija de 24 años, la tuve un poco tarde, como estaba viajando tanto (ríe), sin embargo, ha sido una gran felicidad y también un reto para el futuro con esperanzas que sea la continuidad de ese proyecto familiar que empezó mi padre en 1970".

(Foto/pressdigital)

“A medida que (mi hija) se volvió adulta, ha servido todo esto como una lección, ha visto que su madre ha conseguido su proyecto a base de esfuerzo y mucho sacrificio; y que esto no resta nada a cómo nos volcamos las mujeres trabajadoras a nuestra familia.”

“Sin embargo, es difícil y más en mi caso que me tocó viajar mucho, hay que compaginar todo, son equilibrios y nos obliga a instaurar prioridades, no podemos llegar a todo, no podemos hacer todo perfectamente, pero, sí que tenemos que cumplir con las obligaciones yo diría fundamentales, en nuestro trabajo y nuestra familia.

Asegura que "el tiempo es algo muy deseado, sobre todo cuando lo tienes poco, a lo mejor lo canalizamos hacia objetivos mucho más, yo diría valiosos, mucho más positivos para los hijos o para nuestra vida, o también nos obliga a tener una visión de lo que conviene o de lo que no conviene hacer".

En ese sentido, Forner agrega: “Yo tengo mi edad pero, con una mente muy ágil, tengo una cabeza muy joven estoy muy llena de ambiciones, de proyectos y no puedo esconder que tuve mi hija casi a la fecha de caducidad, pero, ahí también tenía esa edad de madurez personal, a la vez que me sentía muy joven y yo creo que esto también contribuye a aportar una educación enriquecedora, ya que yo he tenido experiencias que seguramente con la mitad de años hubiese abordado la maternidad de otra forma, o hubiese estado inundada de tantas cosas, el trabajo, hija, viajar, lo cual he tenido que pilotear lo mejor que pude, y yo creo que los años me han dado cierta experiencia para ello.”

Pese a que su deseo porque sea su hija quien continúe el negocio familiar, Forner asegura que debe ser ella quien tome la decisión, y la respalda.

"Ella ha acabado su carrera, y ahora está trabajando, practicando, y yo quiero que siga durante algún tiempo en otras empresas y que ella decida si este mundo le apasiona y después de haber experimentado trabajar en otras actividades y otras empresas -porque yo creo que también fue mi caso este fue mi caso-, esto le permita ganar confianza fuera de la estructura de la empresa familiar.”

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