Uso de mascarillas podría generar inmunidad a la COVID-19, según estudio

Al inicio de la pandemia del nuevo coronavirus, el uso de la mascarilla fue únicamente recomendado para las personas con síntomas de alguna enfermedad respiratoria.

Una investigación científico, publicado en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine, informa sobre el beneficio adicional del uso de las mascarillas durante la pandemia del nuevo coronavirus. Las mismas podrían actuar como elemento de variolización, es decir, generarnos una especie de inmunidad al virus.

El uso de las mascarillas o barbijos para la prevención del contagio de la COVID-19 fue rápida y masivamente adoptado por la población de países asiáticos.

Se cree que experiencias previas con epidemias influyeron mucho para que esas poblaciones adoptaran inmediatamente el uso de estos protectores.

Al inicio de la pandemia por el nuevo coronavirus, y siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de los Centros de Prevención y el Control de Enfermedades de Estados Unidos, el uso de la mascarilla era de uso exclusivo para las personas con síntomas de alguna enfermedad respiratoria.

No fue sino hasta el 3 de abril que los CDC cambiaron su perspectiva, y recomendaron que toda la población de Estados Unidos usara mascarilla para evitar que aquellos individuos que tengan el nuevo coronavirus sin saberlo contagien a otros.

La OMS tardó mucho más tiempo para informar al mundo. Fue recién el 5 de junio que cambió su postura y recomendó también el uso universal de los barbijos.

Entretanto, debido a ese retraso y a los vaivenes de la política, la mascarilla significó, por lo menos en Estados Unidos, en un signo de división política.

En ese sentido, las mascarillas no solamente actúan como una barrera física para que la persona que la use no se contagie, sino que hace el trabajo inverso, es decir, impide que una persona sintomática o asintomática, pueda contagiar a los demás.

Por su parte, los investigadores de la Universidad de California en San Francisco plantean una interesante hipótesis publicada en el New England Journal of Medicine del 8 de septiembre, que establece que las mascarillas actúan como un elemento de variolización, haciendo que si nos infectamos usándola, la enfermedad que adquirimos sea asintomática.

¿Qué es la variolización?

Debido a su alta mortalidad a causa de la viruela ( Siglo Xlll) y a severas secuelas estéticas, la humanidad trató desde tiempos inmemoriales de desarrollar algún tipo de tratamiento preventivo contra la enfermedad.

Se piensa que, en algún lugar de África, China o la India, los practicantes médicos desarrollaron un método de control de la enfermedad a la que llamaron variolización, cuyo fundamento era la observación de que una persona que sufría de la enfermedad se volvía inmune a ella, es decir, no volvía a enfermarse nunca más.

¿Las mascarillas nos generan inmunidad a la COVID-19?

Los investigadores de la Universidad de California postulan que el uso de las mascarillas durante esta pandemia de la COVID-19 actuaría como un elemento de variolización. Es decir, que si una persona se infecta usando una mascarilla, la carga viral sería tan poca, que terminaría causando una forma asintomática de la enfermedad.

En ese contexto, mencionan que en sociedades en donde el uso de las mascarillas es casi universal la proporción de casos asintomáticos es de 80%, mientras que en sociedades en donde el uso de las mascarillas no es generalizado, la proporción de casos asintomáticos es del 40%.

Además, citan dos situaciones en las que las mascarillas produjeron un alto número de casos asintomáticos. La primera en un barco argentino y la segunda en una planta procesadora de carnes, en las que, gracias a los barbijos, repartidas muy temprano en el brote, la proporción de asintomáticos llegó a ser de 81% y 95%, respectivamente.

Obviamente, dicen los estudiosos, su hipótesis solo podría ser probada corroborando la proporción de casos con el nuevo coronavirus en sociedades que usen y no usen mascarillas, algo muy difícil de hacer.

En resumen, la hipótesis es muy atractiva y agrega otro potencial beneficio al uso de las mascarillas para prevenir la enfermedad.

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