Expertos explican los severos daños que la luz azul le produce a la piel

Los especialistas también indicaron cuáles son las fórmulas protectora para mitigar los daños en la piel

La piel no solo sufre con la exposición al sol. Después de permanecer más de un mes en cuarentena, y sin absorber vitamina D, estamos más expuestos a las pantallas del ordenador, el móvil o la televisión. En ese sentido, la "luz azul" puede provocar un desequilibrio en la piel similar al de los "rayos UVA", daño en el ADN celular y deterioro en la visión.

El doctor José Aguilera, biólogo y miembro del Grupo de Fotobiología de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), ha explicado a Efe los daños perjudiciales en la piel que ocasiona este tipo de luz.

Evidencias científicas

Aguilera señala que "existen evidencias científicas sobre los efectos nocivos de la luz visible en la piel y los ojos" y apunta que se ha comprobado que esta luz genera "daño" en el ADN celular.

El biólogo señala que al dañarse algunas proteínas, como las que transportan agua a las células, se puede producir un deterioro en el "efecto barrera" de la piel.

El dermatólogo Ángel Martín, director médico de Clínica Menorca, coincide en esa apreciación. La luz azul provoca que la piel se seque y, además, "activa las metaloproteinasas" que aceleran la destrucción del colágeno en la dermis. "Un mecanismo muy similar al causado por los rayos UVA".

El proceso clave es el estrés oxidativo, el desequilibrio de absorción de luz azul por las células. "Estamos expuestos a intensidades de luz azul significativas", dice Aguilera, y una exposición progresiva y continuada genera lo que se denomina "fotoenvejecimiento de la piel".

La doctora Josefina Royo, de Instituto Médico Láser, advierte que "no todos los rayos de luz azul son perjudiciales para nuestra salud".

En la misma línea se manifiesta José Aguilera, quien señala que "no hay que preocuparse" en alusión al resultado de estudios que ha realizado en el laboratorio fotobiología de la Universidad de Málaga.

Aguilera indica que en uno de esos estudios observó que todas las fuentes de luz artificial provenientes de portátiles, móviles, pantallas y led blancos tienen, "al igual que el sol", un porcentaje de luz azul similar, el 30 %, salvo los leds cálidos que su porcentaje baja al 13 %.

Fórmulas protectoras

Como ejemplo, explica que el sol en un día de verano a las 11 de la mañana durante media hora produciría una intensidad suficiente para provocar una pigmentación mínima inmediata. En cambio una pantalla de móvil necesita 200 horas de exposición a 20 centímetros de distancia. "Es decir, toda la iluminación artificial tiene capacidad de producir pigmentación, es muy baja, pero sumatoria".

Según Aguilera, existen evidencias de que las fórmulas fotoprotectoras con color que llevan cosméticos asociados son las "efectivas para producir una protección de la piel adecuada", y aconseja este tipo de productos para las personas con especial sensibilidad a la luz azul. "Son suficientes para protegerse".

El doctor Martín opina por su parte que para protegerse de la luz azul no basta con protección solar con un SPF alto, "tiene que venir claramente especificado en la formulación que proteja de la luz visible o luz azul".

María Vitale, directora médica de los laboratorios Cantabria Labs., reconoce que la luz azul causa daño celular cutáneo y acelera el fotoenvejecimiento de la piel y señala que la "única" manera de combatir esos "efectos nocivos" es hacer frente a esta radiación utilizando a diario un fotoprotector de amplio espectro.

Los dermatólogos recomiendan no abusar de las pantallas y protegerlas con un filtro protector para luz azul y no utilizar los dispositivos electrónicos a oscuras, además de corregir la postura de forma que el móvil o tablet quede a la altura de la vista y al menos a una distancia de 20 centímetros de los ojos, así como incluir una rutina de belleza rica en antioxidantes.

Marta Martí, del departamento técnico de Montibello asegura que la polución "indoor", la producida por la exposición a las calefacciones, aires acondicionados, agentes limpiadores... “produce daños en la barrera natural de la piel, la microbiota, causando desequilibrios y alteraciones que a su vez aceleran el envejecimiento de la piel y generan sensibilidad".

EFE

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