5 ejercicios para desarrollar el equilibrio corporal y mental

Cultiva el equilibrio en tus rutinas de ejercicio y aprende a fluir con la tierra.

Una buena manera de estar en contacto con la naturaleza y a la vez despejarte y fortalecer tus sentidos es realizando ejercicios que te ayuden a fluir con lo impredecible de las situaciones mientras tienes la certeza de que la tierra te sostiene.

1. La vertical

En una superficie inestable y firme ve la manera en que puedas variar la alineación de tu cuerpo y regula su estabilidad tu apoyo plantar.

Pon un pequeño saco o bolsa de arroz sobre tu coronilla y siente su peso sobre tu cráneo y cómo este responde a esa “compresión” con un impulso sutil que mandas por el suelo.

Piensa en una línea clara en la profundidad de tu cuerpo que relacione la parte de arriba con la parte de abajo.

Organízate en torno a ella.

Juega con la intensidad que aplicas para enderezarte hasta llegar al modo más efectivo para ti.

2. Trabaja el apoyo plantar

Con tus pies lo más paralelos posible, pon una pelota de espuma suave (o dos trozos de esponja) bajo cada bóveda plantar.

Puedes ubicarlas en la parte ligeramente interior como soportando el arco interno del pie, que es más pronunciado.

Ahueca tus espacios plantares como para no aplastar la espuma de la pelota.

Cuando ya esté ubicada ensaya acciones simultáneas: ahueca el interior plantar mientras haces y mantienes un empuje hacia el suelo con cada punto tu planta.

3. La vista y el equilibrio

Extiende una cinta larga sobre el suelo frente de ti y si no encuentras una, en su lugar puedes guiarte de la línea de las baldosas o del parqué, o bien trazarla con la imaginación.

Seguido de esto camina sobre esta línea o cinta como si fueras una funambulista, respetándola tanto como puedas y en cada paso dado pon cuidadosamente tus pies alineados hacia el frente.

Recorre la línea hacia adelante y luego camina hacia atrás.

No habrá riesgo de caer así que identifica como empleas tus apoyos.

Puedes usar los brazos e incluso una pequeña sombrilla para equilibrarte mejor cual trapecista.

Así podrás palpar mejor tu dirección hacia arriba y anclarte a ella también.

*Después puedes probar hacerlo con los ojos cerrados. O vendados.

4. De lado a lado

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Ubícate sentada en un taburete y siente el espacio entre tus ojos, orejas, rodillas y pies.

Amplía suavemente tu tórax hacia las axilas al inspirar.

Con los brazos suavemente extendidos alcanza el espacio hacia tu izquierda con tu lado izquierdo, empujándote desde tu planta derecha.

5. Saber fluir

Con apoyos inestables en cada pie te permitirá saber responder ante las necesidades cambiantes de las actividades que implican estabilidad y equilibrio, con la simple acción de estar de pie o andar.

Camina y siente como tus pies besan la tierra con sus apoyos.

Pon a prueba tu equilibrio y tu conexión con la tierra y cuida de tu salud y bienestar practicando estas sencillas rutinas de ejercicios para oxigenar tu cuerpo y tu mente.

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