Las cinco cosas que quiero decirle a mi hermano menor

David,

Ni a ti ni a mi nos gustan las cursilerías pero hay muchas cosas que necesito decirte. En estas dos semanas de vacaciones que pasamos juntos confirmé lo que ya sospechaba a la distancia: tengo claro ahora que te decidiste a ser una mejor persona, un mejor ser humano y un mejor hombre. No sé por qué tomaste esa decisión, y ni siquiera estoy segura de que sepas que la tomaste; pero me ha hecho muy feliz.

NO DEJES DE LEER: “Gracias por no quererme menos por haber nacido mujer” Carta de una hija a su padre en el cielo

Por eso, en esta etapa de búsqueda y definición personal quiero aprovechar para pedirte disculpas por los errores, darte las gracias por todo, y ofrecerte un poco de la sabiduría que me han dado a palo los añitos de ventaja que te llevo. Entonces, aquí vamos:

1. No soy tu mamá

Entonces, para empezar, te diré algo que creo que -más que oírlo tú- necesito dejármelo bien claro a mí misma: soy sólo tu hermana mayor. Perdóname las cantaletas, las ganas de sobreprotegerte, el tenerte tatuado en mi cerebro como mi hermanito. Perdóname porque siempre voy a tener el impulso de actuar como una segunda madre para ti, aunque sé que no lo soy...pero siempre voy a ser la segunda al mando (es broma).

La verdad es que la vida me ha enseñado que renegué por bobadas, porque poco importa el que dejes levantada la rosquilla del inodoro, que cambies el canal en la TV o que tu cuarto parezca el set de una serie de apocalipsis zombie. Lo que importa en esta vida y en la familia es decirnos y mostrarnos tanto como sea posible cuánto nos amamos. 

2. No tengas prisa

Si no me falla la memoria, dos de cada tres peleas que alguna vez tuvimos terminaron en un “¡ya madura!” a todo pulmón. Pues ahora, te ruego que te demores en crecer tanto como puedas.

Yo sé que me enorgullece decir que me fui de la casa para trabajar en otros países al terminar la universidad, antes de estar casada. Pero ahora que la sombra de los tan temidos 30 me comienza a perseguir, pues te confieso siempre los extraño y extraño todas las preocupaciones que no tenía viviendo con ustedes.

No apresures los años que te quedan viviendo con mi mamá y tus demás hermanos, disfruta su cariño, reniega por tener que seguir sus reglas y aprecia hasta sus regaños…ya me entenderás. Creo que en el fondo ya sabes que nadie te quiere más que ellos.

3. ¡Nunca me harán hablar!

“Lo que pasa en Lima, se queda en Lima”, me dijiste al aterrizar en Bogotá después de estos días de vacaciones. Pues te cuento que no. Me llevo todos los secretos a la tumba. Está bien, acepto que alguna vez te haya acusado con mi papá por no lavar los platos o no sacar al perro. Pero espero que sepas que nuestro vínculo protege todas las cosas privadas que me confías.

Siempre estaré aquí para escucharte…Eso sí, el día que me muera: por favor, destruye mi celular.

4. No te perdono

Sé que esto va a sonar fuerte pero tienes que tenerlo claro: te perdono por el día que colgaste mis sostenes en el árbol de navidad; el haber perdido o dañado mis juguetes y mis libros favoritos; el avergonzarme delante de los chicos que llevaba a casa y hasta los insultos que alguna vez en la calentura del momento has usado conmigo.

Te perdono todo, pero no te perdono si dejamos de estar en contacto. Sé que eres reservado, pero sigue mandándome mensajes y fotos poniéndome al día de lo que haces, contándome bromas, escuchando mis chismes y renegando conmigo. Te quiero y ser parte de tu vida me hace feliz, no me niegues esa felicidad que solo tú me puedes dar.

5. Estoy orgullosa de ti

No sé si lo digo lo suficiente, pero estoy muy orgullosa de ti. La verdad, de a ratos (no muchos, ya…) me siento un poco envidiosa por la inteligencia y las pasiones que tienes. Estoy muy emocionada de ver a dónde te lleva la vida porque aunque apenitas empiezas me queda claro que si quisieras ser el primer ser humano en pisar Plutón, podrías lograrlo.

Pero lo que más me enorgullece es ver que no solo te haces más inteligente o conocedor, sino más humilde y amoroso. Veo que tienes un corazón inmenso y gente como tú es lo que le falta al mundo para ser un lugar mejor.         Por eso, no te tomes jamás como un insulto el que alguien te diga cosas como: llorar es de niñas o que ser sensible no es de machitos. Sentir es de humanos, y tú eres uno maravilloso.

Eso sí, que esa gente no te desespere. Con ellos no te desgastes porque la clave de la felicidad  no se le enseña a nadie. Lo único que puedes hacer, es inspirarla. Es lo único válido que puedes hacer: proyectar y compartir lo que tú estás disfrutando. Estoy orgullosa de ti porque empiezo a ver que vives así, dispuesto a admitir tus errores y aprender sin ser un policía de lo que según tú es correcto y lo que es indebido.

La yapa: No eres (ni llegarás a ser) el hombre ideal

Esta es la yapa, el extra: no eres ni llegarás a ser jamás el hombre o persona ideal y perfecta…porque no existen. Solo tienes que ser tú y ser feliz sin lastimar a otros o permitir que otros te lastimen. Es tu viaje. Toma el timón. Se feliz. Déjame verte ser feliz.

TE PUEDE INTERESAR: Frases para olvidar

 

Te puede interesar