Nuestros abuelos nunca morirán, siempre estarán en lo más profundo de nuestro corazón

A pesar que no tengamos a nuestros abuelos con vida, su recuerdo nunca morirá, sino se vuelven invisibles y se mantendrá presente por siempre en lo más profundo del corazón de sus nietos, así lo afirma la psicóloga Valeria Sabater, a través del portal La Mente Maravillosa.

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“Su presencia habita aún en esas fotografías amarillentas que se guardan en marcos y no en la memoria de un móvil. El abuelo está en ese árbol que plantó con sus manos, en ese vestido que nos cosió la abuela y que aún conservamos”, explica la doctora.  También, el recuerdo está dentro de la memoria emocional como por ejemplo en el olor de un pastel o en la forma que hacemos los nudos de los zapatos
El legado de los abuelos es el haber aprendido a caminar un poco más despacio y a su ritmo, a apreciar el atardecer, al saber qué es el lenguaje del abrazo, una caricia o sonrisa cómplice. Incluso, el vínculo que se tiene con los abuelos es mucho más íntima que cualquier otro pariente, siendo su pérdida más delicado cuando se es un niño o adolescente
La muerte de un abuelo es difícil de entender cuando se es niño o se encuentra en la niñez o primera infancia. Esto sucede porque los adultos a dulcifican el significado de la muerte o hacen entender que perder a un ser querido “no duele”. Lo que recomienda la experta es decir siempre la verdad y evitar frases como “el abuelo está en una estrella o la abuela está durmiendo en el cielo”. 

¿De qué forma hacerlo?

La psicóloga indica que se debe explicar la muerte de forma sencilla y sin metáforas porque es algo normal que el pequeño crea que su abuelo  va a volver. Si se decide explicar la muerte desde un punto religioso, se debe de resaltar el hecho de que “no va regresar”.

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Asimismo, la experta resaltó que la muerte no es un tabú y por ese motivo, los adultos no deben de esconder sus lágrimas ante los niños. Todo lo contrario. Ellos deben facilitar a los niños y adolescentes el desahogarse ante la pérdida de un ser querido. El duelo debe vivirse en familia y en especial, ser muy intuitivos a cualquier necesidad de los pequeños o jóvenes del hogar

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