La carta de una mujer que no pudo dar de lactar a su hijo recién nacido por sufrir Cáncer de Mama

Hoy 19 de octubre se celebra el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama y te contamos la conmovedora historia de Emily Wax - Thibodeaux, una mujer africana que no pudo alimentar a su hijo recién nacido, debido a que fue sometida a una doble mastectomía con reconstrucción debido al cáncer de mama que sufrió.

Ella tuvo que recibir muchos reproches por decidir alimentar a su hijo con leche de formula, aquí te presentamos la conmovedora carta, donde cuenta su testimonio.

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Una sorpresa aterrorizante

“Cuando tenía 32 años de edad y estaba lista para comenzar a formar una familia, me dijeron que “probablemente” tenía cáncer de mama a partir de una ecografía tomada por una máquina rústica y obsoleta en un hospital de Nairobi, en donde estaba radicada como jefa de departamento en África del Este para The Post.”

“Con mi esposo volvimos rápidamente a casa en un viaje de 16 horas. Estábamos de un ánimo que solo puede describirse como aterrados.”

“Mi familia tenía historia de cáncer de mama. Mi abuela, Emily Wax, de quien heredé el mismo nombre, murió en sus tempranos treintas”

 “Mi esposo y yo siempre quisimos hijos. Pero después de seis meses de quimioterapia y radiación y de tres rondas de cirugía, tuvimos que darnos por vencidos durante los cinco años que estuve tomando tamoxífeno, una droga contra el cáncer que puede causar malformaciones congénitas. Las agencias de adopción también nos obligaban a esperar esa cantidad de tiempo, ya que las tasas de supervivencia suben después de llevar cinco años sin la enfermedad.”

 “Fueron cinco largos años intentando recuperarme.”

“Ya estaba en la mitad de los treinta y quedaban embarazadas una amiga después de otra. Todas las semanas, parecía que abría una nueva invitación de un baby-shower: siempre la dama de honor, nunca la novia. Esos fueron momentos llenos de nostalgia y celos de los cuales ahora me avergüenzo.”

“Cuando terminaron los cinco años, las noticias eran buenas. Estábamos libres para intentar embarazarnos. Pero, debido a que la quimioterapia marchita la fertilidad y yo ya tenía 37 años, nos encontramos ahorrando dinero y apuntándonos para fertilización in vitro.”

“Nos tomó dos rondas de IVF para quedarme embarazada.”

“Esta vez, podría describir nuestro ánimo como felicidad.”

Un tiempo feliz

“El 29 de Enero del 2014, di a luz a un niño de 3,4 kilogramos, quien tenía una mata de cabello café claro y cuyo voraz apetito y ronquido de hombre mayor nos pareció instantáneamente cautivante, quizá en una forma que solo le pasa a los padres.”

“Nunca te das por vencida,” dijo mi esposo, riendo mientras veía a Lincoln engullir su primera ración de 50 gramos de fórmula que mi esposo le hizo comer.”

“De verdad deberías amamantar,” decían los asesores de lactancia del hospital, alias “lactivistas”.”

“Cuando yo respondía simplemente, “Voy a utilizar la formula,” ellos no permitían que se quedara así.”

 “No puedo amamantarlo. Tuve cáncer de mama,” dije, mirando a Lincoln y declarando orgullosa: “Pero estoy tan feliz de estar viva y de ser madre después de un cáncer.”

“Solo intenta,” me recomendaron. “Esperemos que produzcas algo de leche.”

“Su idea sonaba tan loca que hasta le pregunté a Shawna C.Willey, mi cirujana de pechos del hospital de MedStar Georgetown University, quien dijo, “El objetivo de una cirugía de reducción de riesgo es remover toda la cantidad de tejido de mamas que sea posible,” añadiendo, “No debería haber producción de leche.””

“Cerca de esa época, salió un estudio a largo plazo que comparaba pares de hermanos, uno amamantado y el otro alimentado por fórmula. Este desacreditó el mantra del “el pecho es mejor” que yo seguía escuchando: “Amamantar podría no ser más beneficiosos que alimentar con biberón para 10 de 11 resultados positivos y sanos a largo plazo en niños de los 4 a 14 años de edad,” descubrió el estudio; aquellos resultado incluían índice de masa muscular, obesidad, hiperactividad, comprensión rectora, habilidad matemática e inteligencia a base de memoria.”

 “El estudio lo mandé, a amigas, ambas supervivientes de cáncer de mama y a un grupo de mujeres que podrían apreciar la noción de que el amamantamiento podría, en realidad, estar sobre valorado.”

Confesiones murmurantes

“Otros literalmente bajaban sus voces hasta un susurro, confesando como si hubiesen cometido un crimen que complementaban el amamantamiento con fórmula.”

“¿Por qué sentían la necesidad de murmurar? De muchas formas, me recordó de ese estigma que viene con tener una cesárea.”

“Incluso me encontré ofreciendo hechos: La fórmula en realidad se desarrollo como un esfuerzo durante el siglo 19 por terminar con la mortandad infantil, decía orgullosa. ¿Cómo paso esto? Me había transformado en la principal líder del club “no- yo-no-amamanto-porque-tuve-CÁNCER-así que-aléjate””

Y señalaba cuánto me gustaba que mi esposo pudiera darle el biberón a Lincoln y estrechar vínculo, especialmente durante esas comidas a las 3 a.m.”

“Y les conté sobre el libro de Suzanne Barston “Bottled Up: How The Way We Feed Babies Has Come to Define Motherhood, and Why It Shouldn’t,” y su blog Fearless Formula Feeder.”

“Barston comenzó a bloggear después de luchar por amamantar, “a pesar de problemas de desprendimiento…daño en los nervios de un pecho, depresión post-parto severa y repentina, un nacimiento traumático, ictericia” y otras dificultades. Después de ese tonel de risas, se convirtió en una madre que alimenta a través del biberón, dice su página web.”

 ““Barston me dijo algo muy sabio, en unos años, cuando estén en el preescolar, no tendrás que volver a hablar sobre el amamantamiento,” dijo. “Así que ni siquiera lo pienses. Disfruta tu bebé. Te lo mereces.””

WAPA,  esta historia es muy conmovedora, toda madre se preocupa por la alimentación de sus pequeños, así que  te recomendamos realizarte un autoexamen para evitar el cáncer de mama. ¿No sabes cómo hacerlo? Entonces toma nota:

Empiece por acostarse boca arriba. Es más fácil examinarse todo el tejido mamario si está acostada.

- Coloque la mano derecha por detrás de la cabeza. Con los dedos del medio de la mano izquierda presione suave pero con firmeza haciendo movimientos pequeños para examinar toda la mama derecha.

- Luego, estando sentada o de pie, palpe la axila, ya que el tejido mamario se extiende hasta esta área.

- Presione suavemente los pezones, verificando si hay secreción. Repita el proceso en la mama izquierda.

- Utilice uno de los patrones que se muestran en el diagrama para constatar que esté cubriendo todo el tejido mamario.

Luego, párese frente a un espejo con los brazos a los lados.

- Mire las mamas directamente y en el espejo. Busque cambios en la textura de la piel, como hoyuelos, arrugas, abolladuras o piel que luzca como cáscara de naranja.

- Igualmente observe la forma y el contorno de cada mama.

- Revise para ver si el pezón está hundido.

 

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