¿Cómo se ven afectados los niños ante un divorcio?

Padres deben buscar apoyo especializado para evitar conductas nocivas en sus hijos. 

No existe separación ni divorcio perfectos, ni tampoco un protocolo que disminuya el dolor que genera esta decisión, sobre todo cuando hay hijos de por medio; sin embargo, expertos en salud emocional ofrecen algunas recomendaciones para este difícil proceso.

Patricia Capellino, directora del Centro de Psicoterapia “Oye Papá, Oye Mamá”, lamentó que sean pocas las parejas que buscan ayuda profesional para enfrentar este doloroso tránsito, enfrentándose en largar batallas que dejan enormes secuelas en los niños.

“Lamentablemente, en muchas separaciones el tema material ocupa demasiado espacio y no me refiero solo al tema económico. El tema legal es una interminable inversión de tiempo, dinero y esfuerzo: padres que pierden el trabajo, madres que deben pedir permiso para las audiencias, niños que van a las audiencias, aspectos que van dañando a todos".

Entrevistada por Andina, indicó que, si bien las confrontaciones en una pareja, por lo general, se disparan por tema económicos, estos tienen un origen anterior, por aspectos personales que no fueron resueltos a tiempo de forma individual o en pareja.    

“Hay que mirar la violencia (al interior de la familia) sin género. Está en la mujer, está en el hombre. Una madre frustrada suele descargar contra sus hijos la rabia de no tener pareja o de haberla perdido porque otra persona entró en su camino. Todo eso puede contaminar el proceso de separación, sin tener en cuenta todo el daño que se causa a los menores”, comentó.

¿Y dónde quedan los niños?

Capellino refirió que muchos hijos, sobre todo pequeños, no puede decir basta, “porque no racionalizan como los adultos, no piensan que la disputa durará tanto y tienen una noción distinta del tiempo”. Al no poder procesar todos estos cambios empiezan a representar lo que viven y el sufrimiento que padecen, comentó.

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“Entonces, son niños que se vuelven intolerantes, silenciosos, coléricos, irritables y que van al nido o al colegio con un comportamiento que demanda evaluación. Son niños que se enferman, que sufren gastritis, que duermen mal en la noche, que vomitan, que cambian su forma de actuar”, agregó la experta.

Con información de Andina.pe.

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