Carta de una mujer que no se deja manipular en la intimidad por su pareja

Existen muchas maneras de disfrutar la sexualidad en pareja, pero hay quienes manipulan para que se haga lo que más los satisface sin preguntar si a la otra parte le gusta.

Las parejas tienen diversas formas de sacarle provecho a su sexualidad, es más existen un abanico de alternativas. Sobre todo, técnicas, entre ellas el sexo oral. Pero, esto no quiere decir que sea un requisito dentro de las relaciones sexuales.

“Lo que tienes que saber para hacer un buen oral”, “Razones por las que ellos aman los orales”, entre otras expresiones ejercen presión en las mujeres, pero ¿y si no te gusta hacerlo? “No, no permitiré que me lo exijas”, estas fueron las expresiones que una mujer madura escribió en una carta:

“La verdad es que ni en mi juventud me llamó la atención eso de perderme en la entrepierna de mis parejas. No, no juzgo, es solo que no me apetece. Por mucho tiempo me sentí presionada, alguien que no daba una, con su poca experiencia en la cama y la verdad es que admiro a esas mujeres que hasta tutoriales en vivo dan para ser una diosa de los orales.

¿Qué que siento? Nada en realidad, pues cuando tengo sexo me gusta disfrutar cada detalle, los besos, las caricias, susurros y abrazos. Pero no, no se me antoja ir allá abajo y aclaro, tampoco siento que sea indispensable que mi pareja me lo haga a mí. Porque claro, muchos me llamarán egoísta por lo mismo.

¿Por eso tengo un problema? Entendí que el problema surge cuando me siento obligada, cuando siento que lo hago por exigencia y no por placer. Entendí que los expertos aseguran que cada quien es libre de decidir qué hacer y qué no hacer en la cama. El hecho de que sea una actividad muy común y popular entre el sexo masculino, no quiere decir que yo esté mal.

Ahora, si te causa conflicto el saber por qué no te gusta el sexo oral, deberías analizarlo. Es decir, ¿qué sientes al pensarlo?, ¿al imaginarte practicarlo? Es posible que existan prejuicios que vienes arrastrando desde atrás y no los has atendido. Siempre y cuando, te interese enfrentarlos, ¡adelante!

Esto no significa que forzosamente el hecho de que no te guste tenga que tener la raíz de una mala experiencia, es como cuando no te gusta comer algo y punto, no hay más. ¿Por qué debo sentirme mal? La pareja no tiene el derecho de exigir, ni de humillarte o usarlo como excusa del por qué no funciona la relación.

Las relaciones sexuales son más que un par de cuerpos rozando genitales, es un vínculo que te lleva a experimentar orgasmos. Pero, no tiene nada que ver con obligación. Por eso si no me gusta el sexo oral, no permitiré que me lo exijas”.

Así como ella dijo lo que sentía sobre el sexo oral, si a ti tampoco te gusta hacerlo, pues ¡vamos! Díselo sin pelos en la lengua, siempre comunicar lo que sentimos.

No quiero hacer sexo oral

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