Infertilidad secundaria: ¿por qué el segundo hijo se tarda en llegar?

Haber logrado un embarazo o incluso haber tenido un hijo no es garantía de fertilidad permanente. Muchas parejas que concibieron un primer bebé no logran la nueva gestación y la búsqueda del hermanito se retrasa. A esto se le denomina infertilidad secundaria, problema que afecta al 10,5% de parejas según la Organización Mundial de la Salud.

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“En un 65% de los casos, las causas se deben a problemas femeninos, hormonales, ováricos y de la ovulación, tubáricos o endometriales, problemas vaginales y uterinos y causas genéticas. En otro 25% es por problemas en la calidad espermática del varón y el 10% de los casos de infertilidad secundaria se considera como esterilidad de origen desconocido”, indicó Elder Benites, especialista en fertilidad de la clínica NiuVida.

A todo esto se le suma la edad materna, enfermedades de transmisión sexual tras el primer embarazo, fibromas uterinos y enfermedades como diabetes o problemas con la tiroides.

"No es lo mismo tratar una infertilidad secundaria en una mujer de 30 años que en una de 40. Es necesario optimizar los tiempos, acelerar el diagnóstico y definir un tratamiento más rápidamente. Si transcurre un año de intento de concebir sin resultados (seis meses si la mujer es mayor de 35) o si se producen dos abortos consecutivos, es recomendable solicitar una consulta con un médico especialista en reproducción asistida”, agregó Benites.

En la primera consulta se hace una historia clínica con antecedentes personales y familiares, así como factores ambientales, laborales o malos hábitos (estrés, alimentación inadecuada) que puedan influir en la fertilidad. Luego se realizará un estudio sanguíneo básico para descartar enfermedades infecciosas.

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Será necesario realizar exámenes específicos para tener un panorama completo. Para la mujer un estudio hormonal basal (FSH, LH, estradiol y hormona mulleriana) para conocer el nivel de producción hormonal, ecografía transvaginal para ver el estado del útero y ovarios, cultivo de secreción endometrial para descartar infecciones intrauterinas, estudios para descartar infecciones virales crónicas como rubeola, clamidia y un análisis de la glándula tiroides. También estudios como la histerosalpingografía para ver la calidad de las trompas (HSG).

En el caso del hombre un espermatograma computarizado para evaluar la cantidad, calidad y normalidad del semen.

La mayoría de las pruebas pueden estar listas dentro del primer mes y el tratamiento apropiado se iniciará inmediatamente después de que la evaluación haya concluido para así dar solución a la infertilidad secundaria.

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