¿Por qué jamás debes poner papel higiénico sobre el inodoro?

Luego de revisar la nota, no volverás a colocar papel higiénico sobre el inodoro, porque sabrás a qué te estás exponiendo.
 

Una considerable cantidad de mujeres y varones le tienen terror a los baños públicos e incluso a ocupar servicios higiénicos que no son los suyos. Partiendo del temor de contraer alguna bacteria o microbio en sus zonas íntimas, suelen poner papel sobre el inodoro.

Sin embargo, según una investigación del diario británico The Sun, cubrir la taza del inodoro es mucho más perjudicial que usarlo tal cual, sin ninguna tapa o accesorio que recubra el área.

Los tazas de los baños están diseñados para prevenir el contacto de tu piel con las bacterias existentes en el lugar, su forma y material hacen que sea difícil para los gérmenes permanecer ahí y reproducirse, sostiene la web Salud 180.

Los profesionales sostienen que poner papel higiénico no soluciona ningún problema, pues este tiene una textura rugosa ideal para que las bacterias y microbios se adhieran y se propaguen.

En esa línea, los expertos refieren que la piel, en sí misma, es una barrera natural que te protege de estos gérmenes. Partiendo de esa premisa, no es necesario que te expongas usando papel sobre el inodoro.

"La piel intacta es un componente importante para tu sistema inmunológico y es muy difícil que algunos organismos la traspasen. La probabilidad de que alguien contraiga una enfermedad al sentarse en un escusado es muy baja", dice Amesh Adalja, médico de enfermedades infecciosas en el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud.

Lo mejor es dejar de colocar el papel higiénico sobre el asiento. Si te da muchísimo asco, la mejor opción es siempre hacer "de aguilita" en baños públicos, siempre y cuando domines esa técnica, o terminarás manchando toda la taza del baño.

La otra opción, no tan recomendable, es retener la orina hasta llegar a un lugar donde te sientas con mucha más confianza de hacer tus necesidades.

Además, para cuidar tu salud evita los secadores de manos eléctricos, pues contienen un alto porcentaje de bacterias en su interior. Al activarlo, los gérmenes se ponen en contacto directo con tu piel, lo cual producirá cualquier afección o problema dermatológico.

"Vivimos en un mundo dominado por las bacterias, y es una tontería pensar que se puede vivir una vida estéril. Los microbios le hacen más bien a nuestra salud que mal", finaliza Adalja.

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