Pacientes con antecedentes de ACV aumentarían 3 veces el riesgo de fallecer por COVID-19

La COVID-19 puede afectar el sistema nervioso central y periférico, precisó la Dra. Marla Gallo Guerrero, Neuróloga Clínica y Endovascular.

Desde marzo del 2020 la OMS declaró la pandemia por la COVID-19, produciendo gran impacto en la salud de la población mundial con miles de infectados y muertes.  En Perú, los casos por este virus han superado los 200,000 pacientes contagiados y más de 8,000 fallecimientos. Este panorama demuestra que el virus continúa en alza y la propagación no se detiene.

Si bien esta pandemia ha significado una amenaza general para toda la población, existen determinadas personas comprendidas como grupos de riesgo, quienes son más vulnerables a desarrollar una enfermedad severa, entre ellas se encuentran los pacientes que padecen de hipertensión arterial, diabetes mellitus, obesidad, enfermedad coronaria, entre otras.

Los pacientes con antecedentes de accidentes cerebrovasculares (ACV) presentan con frecuencia los factores de riesgo de susceptibilidad al coronavirus lo cual aumentarían 3 veces el riesgo de fallecer por COVID-19. El virus puede afectar el sistema nervioso central y periférico.

En un estudio en China se reportó que el 36.4% de los pacientes presentaron manifestaciones neurológicas. Los pacientes con COVID 19 presentan alteración en la coagulación e incremento de la respuesta inflamatoria, incrementando el riesgo de formación de coágulos por lo que se hace más probable la ocurrencia de una enfermedad cerebrovascular tanto isquémica como hemorrágica.

Incluso se han reportado casos de pacientes con coronavirus que presentan infarto cerebral sin presentar síntomas respiratorios. Así también se han reportado casos de COVID 19 e ictus en pacientes más jóvenes y de forma más severa.

Un infarto cerebral o ictus isquémico sucede cuando el flujo de sangre al cerebro se interrumpe por el bloqueo de un coágulo o trombo. Como consecuencia de esta obstrucción, parte del cerebro no recibe flujo y se priva de oxígeno.

Por lo tanto, las células cerebrales afectadas no pueden funcionar y mueren en minutos, precisó la Dra. Marla Gallo Guerrero, Neuróloga Clínica y Endovascular. Así también afirma que, ante el distanciamiento social, se ha visto una disminución en más del 50% de la búsqueda de los pacientes con infarto cerebral para la atención en emergencia.

Si bien es indispensable mantener un aislamiento preventivo, se hace necesario saber que el infarto cerebral es una emergencia médica que es tratable y que no puede esperar ya que cada minuto mueren 2 millones de neuronas. Por lo cual es indispensable su reconocimiento precoz y acudir a un centro hospitalario para el tratamiento.

Según el último reporte del Ministerio de Salud (2018), en el Perú, hay una tendencia a un incremento de la mortalidad por ACV. A través de los años esta patología se ha convertido en la segunda causa de muerte. En nuestro país alrededor de 100 de cada 100,000 habitantes padecen de un ACV.

La mortalidad hospitalaria a causa de esta enfermedad es aproximadamente del 10% y en estudios de seguimiento al año se ha encontrado una mortalidad del 20%.

Cabe indicar que después de la edad de 55 años, el riesgo de accidente cerebrovascular se duplica, y dos terceras partes de todos los accidentes cerebrovasculares ocurren en personas mayores de 65 años.

Ente los principales factores de riesgos que podrían originar posibles fallecimientos y la aparición de secuelas a causa de esta enfermedad, son la falta de reconocimiento de los síntomas; el 90% de personas no sabe detectar los indicios de un ACV, la demora en llegar al hospital o a una unidad especializada y los retrasos en la toma de decisión del procedimiento a seguir.

Mapa del coronavirus hecho por Google

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