Nueva iniciativa para que los niños entren más relajados al quirófano

Los niños llegan a la sala de operaciones en coches de juguetes.

Previos a una intervención quirúrgica la mayoría de las personas sienten nervios a lo que pueda ocurrir durante la operación. Y si para los adultos esta situación puede generar ansiedad y miedo, ¿te imaginas cómo es para los más pequeñitos?

Ante ello, el hospital infantil de Valenciennes (Francia) ha realizado una novedosa iniciativa en las que reemplazan las camillas por coches de juguetes, el cual es conducido por los niños hasta la sala de operaciones.

Esta nueva alternativa a las camillas tradicionales permite que los pequeños pacientes experimenten un momento de diversión y relajación, reemplazando el estrés que generalmente se presenta antes de entrar en un quirófano.

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Enfundados en la habitual bata y el gorro que dan en los centros hospitalarios, los pequeños se suben a sus deportivos en miniatura en dirección a la sala donde van a ser operados. Los niños se muestran encantados con esta iniciativa pionera y sorprendente.

“Ahora está contento y como en casa. No tiene ansiedad ni estrés. Juega y eso me da seguridad. Yo también estoy menos estresada por su entrada en el quirófano”, menciona la madre de un pequeño valiente que tuvo que ser operado por una serie de circunstancias.

Cabe mencionar que este no este centro hospitalario no es el único que practica esta novedosa forma de llevar a los más pequeños a la sala de operaciones. La clínica IMQ Zorrotxaurrede Bilbao, en España, bien sabe de este tipo de iniciativas, pues incluyeron autos eléctricos de juguetes para que los niños que deban someterse a algún tipo de intervención, conduzcan ellos mismos hacia el quirófano.

En ese sentido, el director de las clínicas IMQ, Nicolás Guerra, señala que “la forma en la que los pacientes se duermen determina cómo se despertará, de ahí la importancia de no entrar con ansiedad o irritabilidad al quirófano”.

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Es importante mencionar que para los padres es totalmente difícil ver que sus niños entren a un lugar frío iluminado con desconocidos de batas blancas y mascarillas que les generan temor. Ante ellos estos hospitales han hecho todo lo posible para disminuir el estrés previo a una cirugía, entregándoles algo de alegría, diversión y a los padres menos preocupación de cómo se sentirán sus hijos antes de la intervención.

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