Anciano devastado tras asesinar a ladrón: “Me siento mal, no nací para matar a nadie” | VIDEO

Familiares del asaltante abatido han iniciado represalias contra el jubilado de 71 años.

Adolfo Ríos es un anciano jubilado de 71 años que atraviesa uno de los momentos más álgidos de su vida. Él se encuentra atravesando arresto domiciliario en su casa de Mendoza, Argentina.

Ríos se encuentra cumpliendo está condena tras matar a uno de los ladrones que ingresaron a robar a su casa cuando dormía. Todo ocurrió la madrugada del sábado, cuando tres asaltantes ingresaron a su domicilio y con un destornillador lo golpeaban mientras le exigían dinero, fue entonces que el septuagenario sacó una pistola y con seis disparos acabó con la vida de uno de ellos.

El peor momento de su vida

Ríos señaló que se siente “mal” por lo ocurrido, pero que actuó en legítima defensa. “Me siento mal, hermano, yo no nací para matar a nadie. Pero tampoco para que me entren tres veces en la noche (en la casa). ¿Con que intención quería venir esta gente, cinco personas?”, relató el jubilado a la prensa argentina

El anciano fue imputado por el fiscal Ariel Rivas, de la Unidad Funcional de Instrucción 1 del Departamento Judicial de Quilmes, por el delito de homicidio agravado por el empleo de arma de fuego en perjuicio de Franco Martín Moreyra, quien tenía 26 años.

Pese a asumir la condena a cabalidad, Adolfo Ríos envió sus “condolencias totales” a la familia del ladrón muerto.

“Pensé mil cosas, de mil maneras…yo no soy un delincuente (...) No quise en ningún momento que esta gente sufriera (por la familia de Franco Martín Moreyra), mis condolencias totales, pero era mi vida. Fue tan rápido todo”, aseveró.

Anciano fue golpeado por los ladrones

Cuando Ríos se defendió a los tiros, Moreyra escapó rengueando tras recibir un tiro en una de sus piernas y luego de doblar en la esquina, ya a unos 60 metros de la vivienda del jubilado, se sentó en la vereda.

Según lo que pudieron observar los pesquisas, en ese momento entró Ríos en escena portando un arma de fuego, quien forcejeó con el asaltante.

“Le pegaron una paliza fenomenal y lo querían torturar con un destornillador. Mi cliente actuó en su legítima defensa. El arma estaba registrada y tenía permiso para portarla”, aseguró su abogado defensor Marino Cid, quien además se quejó del trato que recibió el jubilado en la comisaría cuando sufrió una descompensación por el estado de shock que estaba atravesando.

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