"Aceptémoslo, el estilo de vida que conocíamos jamás volverá", sentencia un experto

Un analista describió el mundo después de la pandemia del coronavirus e indicó que tendremos que adaptarnos a una nueva forma de vivir, trabajar y relacionarnos.

Basándose en un estudio de Londrez, Gideon Lichfield, editor de la revista Technology Review, señaló que la población todavía no es consciente de las consecuencias a corto y largo plazo que traerá la pandemia de coronavirus. "Aceptémoslo, el estilo de vida que conocíamos no va a volver nunca", aseguró el analista.

El experto toma en cuenta un informe de investigadores británicos, quienes sugieren imponer medidas de distanciamiento social "más extremas". Sin embargo, para el analista, esta sugerencia no se trata de una alteración temporal, sino del "inicio de una forma de vida completamente diferente".

Las consecuencias pueden ser fatales

Estas extremas medidas, comenzarán a perjudicar los negocios que dependen de reunir a grandes cantidades de personas (restaurantes, gimnasios, centros comerciales, hoteles, cines, museos, aerolíneas, escuelas privadas, etc). Además, afectará a los padres, que tendrán que educar a sus hijos en casa; a los que cuidan de sus parientes mayores; están atrapadas en relaciones abusivas o no tienen ahorros "para lidiar con los cambios en sus ingresos".

Por otro lado, los negocios se adaptarán a la nueva realidad y veremos "una explosión de nuevos servicios en lo que ya se ha denominado como la 'economía confinada", pronostica Lichfield.

Cambiaremos hábitos

El analista también deduce que cambiaremos algunos hábitos, como: reducción de viajes contaminantes, auge de cadenas de suministro locales, paseos y ciclismo.

Lo bueno que dejará estos malos tiempos es que las naciones tendrán mejores sistemas sanitarios para responder a las futuras pandemias.

Las nuevas medidas para el control sanitario de la población

Para el experto, el mundo requerirá de nuevos métodos de control para dar seguimiento a las personas contagiadas y evitar la propagación de la enfermedad. Por ejemplo, para abordar un vuelo, el pasajero podría tener que registrarse en un servicio que rastree sus movimientos a través del teléfono y detectará si ha estado cerca de infectados confirmados o de "puntos calientes de enfermedades".

Habría requisitos similares en edificios gubernamentales o centros de transporte público. Además, presencia de escáneres de temperatura "en todas partes", mientras que las discotecas podrían requerir algún tipo de verificación digital que demuestre que el cliente ya se ha recuperado y vacunado contra la última cepa del virus.

Lichfield sostiene que "nos adaptaremos y aceptaremos esas medidas", y que "la vigilancia intrusiva se considerará un pequeño precio a pagar por la libertad básica de estar con otras personas".

¿Quiénes serán los más afectados?

Lichfield evaluó que el coste social de la pandemia afectará "como de costumbre", a "los más pobres y los más débiles", los que tienen menos acceso a la sanidad y viven en zonas más propensas a enfermedades, los autónomos, los inmigrantes y los refugiados, etc.

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