Mujer da estudios a sus hijos tras ganar 28 mil dólares anuales por llorar en funerales [VIDEO]

Una mujer logró dar estudios y mantener a su familia en China tras trabajar en funerales como "llorona".

En China, una nueva forma de trabajo está dando la hora. Según medios internacionales, como Intriper, hay personas que pueden ganar hasta 28 mil dólares anuales por llorar en funerales de desconocidos.

La curiosa forma de ganar dinero ha sorprendido a miles de personas tras la viralización de la historia de una mujer de la provincia de Henan, quien durante 20 años se ha dedicado a ello. Gracias a sus lágrimas logró mantener a su familia, incluso se compró una casa y envió a la universidad a su hijo mayor. 

Según indica la citada página, se trata de "una antigua tradición China" cuya denominación viene del verbo plañir, que para la Real Academia Española significa "gemir, llorar, sollozando o calmando". 

"En China es habitual que se contrate a actores para que acompañen a la familia cuando alguien muere, y parece que la moda ha llegado ahora a Europa. En Inglaterra, la empresa Rent a Mourner ofrece actores para hacer presencia en los funerales", indica el texto. 

¿Dónde se originó la práctica?

La práctica se habría originado en el antiguo Egipto, donde su función era mostrar dolor por la pérdida mediante gritos, golpes y llantos inconsolables. Mientras más elevado era el rango de la persona fallecida, más intensos se volvían los lamentos. Sobre esa base, la tradición se fue expandiendo a distintas culturas a lo largo del mundo.

Práctica se lleva a cabo también en Ghana

Ami Dokli es la líder de uno de los varios grupos de dolientes profesionales en Ghana. En una entrevista reciente dijo que algunas personas no pueden llorar en los funerales de sus parientes, por lo que dependen de ella y de su equipo para los lamentos.

Dokli y las demás mujeres de su equipo son todas viudas que, después de la muerte de sus maridos, decidieron unirse para ayudar a otros a dar a sus seres queridos una despedida adecuada hacia la otra vida. Pero llorar por extraños no es la cosa más fácil del mundo, por lo que los dolientes profesionales cobran una tarifa por sus servicios

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