El juego es su lenguaje

Más allá de su dimensión lúdica, el juego es también una forma esencial de expresión en los niños.

Ximena Maurial

Psicóloga, terapeuta de arte y social fundadora de Tae TAE Perú (Centro de Terapia de Artes Expresivas)

Todos jugamos desde muy temprana edad. Los niños de meses juegan con la piel o el pelo de la madre, con las textura de las sábanas, mantas y de todo objeto que empiecen a explorar. Luego ese juego se va transformando: aparece la dinámica de tirar y recoger cosas, o de crear sonidos.  Después empieza el juego simbólico y una tazón puede el timón de un auto, en una corona o una nave. Los niños empiezan a fortalecer su imaginación y a adjudicarle significados a diferentes objetos y situaciones.

Sabemos que el juego es placer, pero en el caso de losniños podemos entenderlo como un medio de comunicación de emociones y expresión de conflictos porque también es su lenguaje primordial y espontáneo. Los adultos tenemos el lenguaje verbal para comunicarnos, pero los niños lo hacen principalmente a través del juego. Con él pueden decir lo que no saben expresar de otra manera, y así pueden procesar situaciones difíciles y que los angustian. Por ejemplo, hay pequeños que luego de ser vacunados llegan a casa y “vacunan” a sus muñecos. De esa manera, enfrentan un hecho que ha sido desagradable para ellos: se quejan, reelaboran lo que sintieron, entienden, se calman.

Así, el juego es fundamental para el bienestar emocional de nuestros hijos y, en esa medida, es también una herramienta para que nosotros podamos saber cómo se sienten. Por eso es muy útil en terapias para los niños. Al poner el juego y la creación como eje, les ofrecemos comunicarnos en un lenguaje en el que ellos son expertos, y eso les permite trabajar aquello que los aqueja en sus propios códigos. Finalmente, lo que hacemos es darles herramientas de expresión para que sean ellos mismos quienes nos orienten sobre cómo podemos ayudarlos.

Es muy importante, por tanto, que los niños cuenten siempre con momentos y espacios de juego en casa. Algunas veces preferirán jugar solos, pero otras veces disfrutarán de compartir ese momento con sus padres. Y si un padre o una madre genera un espacio de juego con su hijo, por más pequeño que sea, no solo estará fortaleciendo un vínculo emocional importantísimo, sino también le estará abriendo una vía para que se exprese con libertad, y eso siempre lo hará más fuerte.

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