¡Atención! El slow fashion ya está en Perú y llegó para quedarse

Una nueva visión de la moda se abre paso en nuestro país.

Escribe: Marycielo Alva

Bangladesh, 2013. La peor tragedia textil de ese país sucedió una tarde del 24 de abril cuando un edificio que albergaba cinco talleres de confección se derrumbó en plena jornada laboral, con un saldo de 1129 muertos y 2515 heridos o mutilados. El desplome —inevitable por el terrible estado estructural del edificio— fue un duro golpe y una llamada de atención para la industria de la moda por las condiciones infrahumanas a las que eran sometidos los trabajadores para mantener los precios bajos de fabricación de reconocidas cadenas “fast-fashion”. La tragedia marcó el comienzo de una preocupación real en el mundo por las formas en que se manufacturan las prendas y por la necesidad de promover el cambio hacia un modelo de negocio que no solo tenga como objetivo final generar beneficios económicos, sino también impactar positivamente en el ambiente y las personas.

El Perú no ha sido ajeno a este proceso y, en los últimos años, diseñadores y empresarios han empezado a tomar conciencia de cómo reducir el impacto negativo en la producción de sus prendas y accesorios. Y es que la industria textil es una de las más contaminantes del mundo después de la petrolera: se consumen más de 70 millones de toneladas de ropa de manera global y en promedio cada persona bota 37 kilos de residuos textiles a la basura cada año.

Entre las iniciativas más importantes está la creación en el 2015 de la Asociación de Moda Sostenible del Perú (AMSP), que tiene el propósito de identificar y reunir iniciativas de moda que estén produciendo de manera responsable y comprometida con el bienestar ambiental y social. El primer proyecto de la AMSP fue crear un directorio web de marcas, empresas y proveedores que se han unido a la moda sostenible y necesitan conocerse entre sí y tener mayor exposición internacional y local (este año espera llegar a convocar a 200).

Asimismo, la asociación organiza conversatorios o “fashion cafés” en los que empresarios, diseñadores, influencers y seguidores de este mundo se reúnen para tratar temas de interés como materiales innovadores, joyería sostenible, impacto de la moda en el medio ambiente, entre otros. Y hace solo semanas se inauguró una tienda física en el Jockey Plaza, Lima Sustainable Concept Store, que cuenta con marcas como Insecta (carteras y accesorios con cuero de piña), Las Polleras de Agus (prendas para mujeres y niñas con técnicas de tejido y bordado hechas a mano por artesanos desde su localidad), entre otras.

La moda sostenible avanza a través del trabajo colaborativo y prácticas de comercio justo, pero la realidad es que aún tiene menos importancia en las decisiones comerciales de empresas que priorizan costos y velocidad de producción. Queda mucho por recorrer, pero lo importante es que ya se dieron los primeros pasos.

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