La vida de este bebé corría peligro dentro del vientre de su madre, contra todo pronóstico nació con 746 gramos [FOTOS]

"Se estimaba que mi bebé pesaba entre 600 y 800 gramos, ¿qué posibilidades tenía? Con esa y mil preguntas más entré con mi bolso y mi marido a la clínica".

Ser madre no es una tarea fácil ya que desde el embarazo pueden surgir muchas complicaciones tal como le pasó a Paula, una mujer que es un ejemplo de lucha e inspira a miles.

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"En mi vida todo se demoró. Formé pareja a los 35, cuando ya pensaba que mi sueño de una familia se me escapaba. A los 36 años quedé embarazada por primera vez, no podía creerlo y la felicidad era enorme; pero casi llegando a los tres meses el corazoncito de mi bebé se detuvo. La tristeza fue muy grande, el duelo fue largo, porque casi tuve lo que soñaba y se me fue sin explicaciones", reveló Paula al diario La Nación.

Cinco meses después, la felicidad tocó una vez más el corazón de esta madre, quien decidió seguir todas las indicaciones de u obstetra al pie de la letra pues ella padecía trombofilia y al parecer ese había sido el motivo de su primera pérdida.

Cuando todo parecía estar bien, todo se volvió gris al quinto mes de embarazo. "Mi bebé no estaba creciendo como debía, mis arterias no alimentaban a la placenta como correspondía, por lo tanto mi hijo no recibía todo lo que necesitaba por el cordón".

Paula tuvo reposo absoluto y se colocaba inyecciones de heparina dos veces al día, además de tomar otros medicamentos para que las condiciones de gestación no empeoraran y su bebé, Simón siguiera vivo. Cuando se cumplieron las 28 semanas de gestación, los estudios indicaron que la situación de Simón era crítica.

"Me inyectaron corticoides para desarrollar los pulmoncitos, me controlaron hasta que cumplí las 29 semanas y ese día me dijeron, ándate para la clínica, nace hoy. Once semanas antes, dos meses y medio antes, se estimaba que pesaba entre 600 y 800 gramos, ¿qué posibilidades tenía? Con esa y mil preguntas más entré con mi bolso y mi marido a la clínica".

El bebé nació para sorpresa de todos con 746 gramos y medía 32 cm. En ese momento empezó la lucha de su madre para que Simón pudiera sobrevivir.  Durante varios meses el bebé estuvo internado y Paula tenía una rutina agotadora.

La mujer empezaba a las 9 am cuando llegaba a la clínica, se quedaba hasta el mediodía al lado de la incubadora mirando cada movimiento y cada pequeño progreso de su bebé guerrero. En Terapia Intensiva si se lo dejaban sacar un ratito, lo tenía cargado y luego lo volvía a "guardar". Bajaba a la cafetería, comía algo en 30 minutos y volvía al lado de su chiquito y permanecía allí hasta las 5:30 pm, que era cuando una de las enfermeras la "echaba" con amor, para que fuera a tomar algo. Si aceptaba, salía unos minutos y volvía, hasta que llegaba su esposo Martín del trabajo cerca de las 8:30pm y ahí se quedaban hasta las 10 pm. "Y así transcurrieron mis 93 días de acompañamiento a mi guerrero, porque yo miraba, pero él peleaba", dice Paula.

El humor y la escritura la ayudaron a sobrellevar tan difícil momento. Eran recursos que le permitían poner en palabras lo que estaba viviendo y canalizar la angustia que por momentos la ahogaba.

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Después de tanta lucha, el bebé logró recuperarse y ya tiene 4 meses de vida, además pesa 4.600 kilos, no tiene secuela y es un bebé feliz. "Hoy somos una familia, Martín, Paula y Simón....y es tan hermoso que no podría haberlo soñado más perfecto", finaliza Paula con lágrimas de emoción.

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