“Te amo, pero me amo más yo”

En esta carta, la escritora nos da una lección de amor propio. 

Muchas personas aman con locura a sus parejas, a tal punto de olvidarse de ellos mismos, que existen, dejando de lado sus propias necesidades para atender la de otros. Wapa, recuerda que primero debes de amarte para poder amar a alguien más.

La escritora Karla Galleta, nos trae una hermosa carta en la cual nos enseña el valor del amor propio. ¡No dejes de leer!

“Dicen que lo que no te mata te fortalece, aunque en ese ínter las cosas duelen demasiado, y más cuando se trata de desamor. Es difícil aceptar que un gran amor llego a su final, sea por la razón que sea, porque como seres humanos, todos deseamos ser amados.

En ese proceso podemos caer en el error de mantener viva la llama, de creer que esa persona volverá. No importa si nos mandó a volar olímpicamente, si nos juró nunca más volver o incluso, si ya está con alguien más. El hecho es que seguimos amándole, reviviendo una y otra vez aquello que en su momento fue y vivimos a la espera de que nuevamente vuelva a ser, de que los planetas se alineen y se dé cuenta que cometió un gran error al marcharse. Vivimos a la espera de una llamada o un mensaje desesperado, de un encuentro casual que nos envíe la más mínima señal para dar puerta abierta a la reconciliación. Y lo peor, es que muchas veces, todo esto es un acto inconsciente.

Maltratamos tanto la palabra amor que nos embestimos de sufrimiento cayendo en la falsa idea de que sin esa persona no somos nada, o no podemos vivir sin ella. Creemos que amamos tanto al grado de obsesionarnos y sentirnos seres incompletos, que se han llevado el relleno emocional que tapaba de forma temporal esos espacios vacíos.

Pero nos olvidamos de lo más importante: el amor hacia nosotros mismos. Porque no sé si sabes que es ahí donde comienza el verdadero amor, ya que es imposible amar a los demás si no nos amamos primero a nosotros mismos. Después de todo, si no cuidas de ti y de tu corazón, nadie más lo hará por ti.

Además, nadie puede rellenar esos espacios vacíos, nos corresponde a nosotros encontrarnos y actuar conforme a lo que sucede en nuestro interior. Es un gran error querer convertirnos en el centro del universo de otra persona y hacer que nuestra vida gire en torno a la suya. Al final, sólo terminarás reduciendo tu ser a una sombra, la sombra del otro. Y es imposible amar a alguien sin identidad propia.

Pero siempre es un buen día para despertar y hacer un alto, de empezar a analizar la situación, de tomar buenas decisiones y tomar las riendas de tu vida. Siempre es un buen día para dejar de ser un títere de la espera, la frustración y la desolación. De dejar de pensar en quien se ha olvidado de ti, o simplemente, dejó de escribir y cerró ese capítulo de su vida contigo”.

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