Apendicitis: Cinco síntomas que no debes pasar de alto y que podrían salvar tu vida

El dolor abdominal no es el único síntoma que debe preocuparte cuando hablamos de apendicitis, existen otros malestares que se relacionan a esta enfermedad.

El apéndice es un órgano pequeño, en forma de tubo y está unido a la primera parte del intestino grueso, no tiene ninguna función conocida. La apendicitis es causada por un bloqueo en el interior del apéndice que provoca un aumento de la presión, problemas con el flujo de la sangre e inflamación.

NO TE PIERDAS: Estos serían los motivos por los que no logras embarazarte

En un inicio la apendicitis no genera mayor problema, pero es importante tratarlo desde un inicio ya que esa inflamación se convierte en una infección y puede provocar la muerte cuando se transforma a peritonitis. Cualquier persona puede padecer de apendicitis pero se presenta con mayor frecuencia en las personas de entre 10 y 30 años.

El dolor abdominal no es el único síntoma de la apendicitis, por eso es importante saber sobre las diversas molestias que, aunque pueden confundirse con otros malestares, son determinantes para recibir un tratamiento oportuno.

Dolor abdominal:

Es un síntoma habitual que se localiza alrededor del ombligo. Sin embargo, conforme se agrava la enfermedad, se extiende por todo el sistema digestivo y el dolor puede durar hasta 18 horas.  Además de la inflamación abdominal, el paciente puede sufrir de gases.

Náuseas y vómitos:

Estos pueden aparecer acompañados de mareos y de forma repentina.  En la mayoría de casos, este síntoma se percibe después de un fuerte dolor en la zona inferior abdominal.

Pérdida del apetito:

La inapetencia es una de las consecuencias de la inflamación que se produce en el sistema debido al bloqueo que sufre el apéndice ante esta condición.

Fiebre:

A menudo, los pacientes experimentan cuadros de fiebre y escalofríos, acompañados con el dolor característico en el abdomen.

Diarrea:

En estos casos, viene acompañado con inflamación abdominal y gases. No es propiamente una diarrea, pero sí un aumento en la frecuencia de las evacuaciones, sin necesariamente haber grandes pérdidas de heces líquidas.

TAMBIEN LEE: Método Ravenna: baja tres kilos en dos semanas

La apendicitis suele tratarse con cirugía y antibióticos. Si no se trata a tiempo, el apéndice puede reventarse y causar un absceso o una infección sistémica (sepsis) que provoca la peritonitis.

Te puede interesar